Alimañas, destellos y muerte asolan la ciudad de L’Hospitalet

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José María García intenta hacer de activista en sus ratos libres, y vive en el barrio de Gran Vía Sur.

Durante las dos semanas más duras y estrictas del confinamiento total, debido a la extensión de la pandemia del Covid-19, se vieron imágenes de la ciudad de Barcelona que difícilmente se hubieran visto si no se hubieran dado unas circunstancias tan especiales. Imágenes que por otra parte responden a la justicia de la naturaleza que, aunque por un breve periodo de tiempo, recuperaba durante un corto espacio de tiempo lo que se le había sido arrebatado: jabalís que bajaban desde la Serra de Collserora y campaban a sus anchas hasta la calle Balmes; gaviotas que en plena Plaza de Catalunya mataban, descuartizaban y se engullían a las palomas. Estas situaciones son crueles, pero habituales en la naturaleza debido a la supervivencia. 

El ser humano en sociedad ha copiado estos comportamientos, pero no para sobrevivir, sino por codicia y a veces simplemente los aplicamos de forma gratuita para imponer miedo o someter a nuestros congéneres. Las personas con miedo son más manipulables.

En L’Hospitalet de Llobregat, por su cercanía con el mar, por ejemplo en la Plaza Europa, al estar tranquila y bastante deshabitada, no es difícil ver a las gaviotas merodeando por la zona y lanzándose a las papeleras y contenedores en busca de basura para alimentarse; por algo también se las conocen como las ratas del aire. Pero no han sido estos depredadores los primeros que han asolado la zona. Primero estuvieron los buitres. 

El caso de Martinsa-Fadesa

Pocos se acordarán ya, pero los rascacielos de Plaza Europa que dibujan el skyline  (término snob este que quiere decir la fachada visual) de la ciudad fueron construidos por la mayor empresa constructora del país MARTINSA-FADESA , empresa que quebró incluso antes de finalizar estos edificios emblemáticos para la ciudad. 

MARTINSA-FADESA, una empresa como la mayoría de los buitres que nacieron a la sombra de la especulación y que luego fueron los causantes de la crisis inmobiliaria que causó la terrible crisis que azotó especialmente a los sectores más débiles de la población y de la que todavía no nos hemos recuperado. Esta gran empresa constructora en el año 2008 era ya un gran cadáver empresarial. 

El entonces presidente de Gobierno del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en su megalomanía por continuar en el Poder y en su falsedad y maldad de negar la crisis que se nos venía encima y, por lo tanto, no crear medidas para que no se alargara en el tiempo, dotó de cuantiosas ayudas económicas a la constructora, para que su quiebra no rompiera la falsa imagen de normalidad y ganar las elecciones de marzo del 2008, como así fue. 

Una vez pasadas las elecciones, la magnitud de la situación económica de la constructora hizo que presentara un concurso de acreedores. Por aquella época todavía no nos habíamos familiarizado con una nueva especie animal muy depredadora que tanto ha proliferado y tanto dolor ha causado, los fondos buitre.

ACS y el dudoso teléfono gratuito de atención al ciudadano

Una vez desaparecida MARTINSA-FADESA, tomó el relevo, no sólo como la gran constructora del país, sino como una de las más grandes de todo el mundo, ACS, propiedad del controvertido personaje Florentino Pérez, al que se le asocia al capitalismo de amiguetes de la época de José María Aznar, a la sombra del cual desarrolló la mayor parte de su crecimiento empresarial y le llevó a frecuentar el palco del Real Madrid hasta que lo conquistó, llegando a presidir el Club futbolístico.

Es muy significativo que alguien tan poco simpático a ojos del nacionalismo catalán, eso no le haya supuesto ningún problema para hacer tantos y tan cuantiosos negocios con todas las administraciones de Catalunya y con gran parte de municipios catalanes, entre ellos con el Ayuntamiento de l’Hospitalet. Tal vez el secreto hayan sido las condiciones y negociaciones que lleva a cabo. 

En la actualidad, para llevar a cabo el desconfinamiento progresivo, el Ajuntament de l’Hospitalet ha habilitado dos números de teléfono: uno comienza por 900 y es gratuito para los habitantes de fuera de la ciudad y otro es para los residentes de la ciudad, el 010, que es de pago (ver foto). El 010 era el teléfono de información gratuita del Ajuntament de Barcelona hasta que lo privatizaron, y le otorgaron la concesión del servicio al señor Florentino Pérez,  lo ampliaron a localidades limítrofes, para así facturar más. 

Pero no os preocupéis, la tal discriminación hacia los ciudadanos de l’Hospitalet en la realidad no existe. Yo he llamado varias veces al teléfono gratuito que aparece y nunca me han contestado. Al cabo de 5 o 6 minutos te avisan de que no hay operadores y se corta la llamada. Por tanto, lo que si queremos tener acceso a este servicio del Ajuntament de l’Hospitalet, todos tendremos que llamar al 010 y pagar como perfectos gilipollas y llenar los bolsillos del señor Florentino. ¿Con el dinero que se paga a este señor no se podría conceder el servicio gratuito y concedérsele a algunas de las empresas de telemarketing que hay situadas en la Plaza Europa, y que están desmantelado reduciendo sus plantillas?

Toda está mala gestión y despilfarro de los Gobiernos que han estado en el poder, en cierta manera ha legitimado las políticas restrictivas y de recortes neoliberales que tanto dolor han causado en los sectores más débiles de la sociedad. Porque ya se sabe que hay una ley no escrita, aunque siempre se salen con la suya para que se cumplan en las economías capitalistas, que dice ‘la cuerda siempre se rompe por el lado más débil’. 

Una gestión pésima del coronavirus con problemas endémicos de fondo

Y así llegamos a la actual crisis del coronavirus, con una sanidad muy recortada y débil, el caldo de cultivo ideal para que España haya sido uno de los países más golpeados por la pandemia y por la mala gestión de esta.

Lo único que han sabido hacer excelentemente ha sido el extender el miedo y el individualismo. La gente con miedo es más manipulable. Así se consigue tener a la ciudadanía más sumisa, ya de por sí sedada con el espejismo de pertenecer a un país que pertenece al club selecto del primer mundo, privilegio este con las patas muy débiles, pues está amenazado de bajar de posición en cualquier momento en que los que mueven los hilos de estos designios, el capital internacional, se cansen de una gestión económica nefasta y generalizada por todos y cada uno de los partidos que han estado en el poder. 

Poder que básicamente se reduce a uno, aunque se ha presentado escondido detrás de diferentes siglas, el que ha mantenido los privilegios de unos pocos sobre las necesidades de la mayoría, el que no sólo no ha mantenido sino que ha aumentado las desigualdades sociales, el que no ha dudado en mantener un sistema represivo encubierto, y a veces no tanto, como se ha visto estos días de confinamiento, utilizando la llamada ley Mordaza para poner multas al que se lo saltaba. Que yo recuerde una de las condiciones pactadas por el PSOE y PODEMOS para formar Gobierno era la abolición de la ley Mordaza, aunque tal vez lo dejen para la próxima legislatura y puedan sacarle más provecho presentándola como promesa en el próximo programa electoral.

Esta situación dantesca, que casi se eterniza y cronifica en el tiempo, se mantiene mediante la represión (antes he hablado y puesto el ejemplo de la Ley Mordaza) y mediante la mentira sostenida, la ilusión de que vivimos en el mejor de los mundos posibles, sustentada con la ayuda inestimable de los medios de comunicación públicos y privados subvencionados, donde pregonan continuamente que, si queremos cambiar la situación actual, sólo podemos movilizarnos los domingos cuando se celebran selecciones religiosamente yendo a votar, y papá-estado con toda su benevolencia nos proporcionará bienestar y confort sin límites. Pero ya hemos visto cómo en situaciones como la actual se ha dejado a la población mal informada, abandonada y expuesta al contagio y muerte por el Covid-19, incluso a los que han estado en primera línea y más expuestos como han sido el personal médico y el personal de las residencias geriátricas.

La gestión que han hecho los políticos ha sido pésima, por parte de los de allí y de los de aquí. Al frente del Ministerio de Sanidad y del Departament de Salut hay responsables sin ninguna formación médica, aunque este no es el único problema, pues, aunque la hubieran tenido, todo hace pensar que la gestión no hubiera sido mejor. 

El personal médico-científico que se ha colocado en primera línea mediática como sparrings no ha sido eficaz ni honesto. Cuando todo esto empezó nos dijeron que no pasaba nada. El doctor Simón nos dijo que en España sólo habría 3 o 4 casos de Covid-19, cuando las cifras actuales hablan de más de 230.000 afectados y más de 27.000 muertos, la mitad de ellos en residencias geriátricas. Y el director general de Salut Pública de la Generalitat, la semana antes del confinamiento, decía que lo que les importaba era la gripe común, no el Covid-19. Entre sus predicciones y la desbordante realidad hay una diferencia tan abismal, que el decir que era una situación desconocida no lo pueden excusar, ya que la gestión de la pandemia caótica y descontrolada se basó en esas predicciones o casi diría ya suposiciones interesadas.

Las residencias como muestra de la falta de previsión

Toda esta falta de previsión, mala gestión, recortes en la sanidad y sobre todo en los sectores más débiles de la sociedad que afectó entre otr@s a las residencias geriátricas, si bien se venía haciendo con anterioridad, se aceleró a partir del año 2008. Empezaron los recortes y las políticas de Artur Mas y de Boi Ruiz (conseller de Salut procedente de la patronal del sector), de externalizar y privatizar, y en dos años entraron las Multinacionales de la Geriatría (Somos, MUTUAM, Eulen…). Para “rentabilizar» los servicios externos de salud en las residencias, se redujo el personal médico, bajando la calidad de la comida, ahorrando en material de limpieza y mantenimiento, degradando la atención y condiciones de los ancianos. El coronavirus ha hecho estallar esta situación.

Es verdad que en toda Europa, más de la mitad de los muertos por coronavirus estaban ingresados en residencias geriátricas, pero también lo es que la mortalidad en las residencias Españolas ha sido más alta todavía, y hablamos de las cifras reconocidas, porque no se han he no las pruebas definitivas. Las cifras reales no las llegaremos a saber nunca. Todo muy lamentable, pero también en cierta manera muy previsible.

Yo cada vez que oigo hablar de la futura “nueva normalidad” me hecho a temblar y se me ponen los pelos como escarpias. Ojo al falso optimismo de lo que está por venir, a ver si no será peor de lo que había ya, que de por sí ya era deprimente “la antigua anormalidad”. No en vano,  el futurismo, como el resto de las vanguardias, eran movimientos que se anexionaron los fascistas, con tanto resurgimiento de nuevo en nuestros días. Mirad si no el cambio que separo a continuación.

La mayoría de las residencias geriátricas en España estaban reunidas en 13 grupos empresariales, entre los que hay fondos de inversión en paraísos fiscales, empresarios corruptos como eran dos del Partido Popular relacionados con la trama Gurtel, y grandes fortunas del mundo como eran Florentino Pérez,   presidente como he indicado de la constructora ACS, entre otras.

Pues bien, después del desmadre que he relatado anteriormente, ¿sabéis a quién han vuelto a encargar el nuevo equipamiento asistencial de la residencia que han abierto en el barrio de El Clot, para albergar a ancianos que se han salvado del coronavirus? Florentino Pérez.

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