La política de las videollamadas: el pleno de L’Hospitalet

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Daniel Grande es politólogo y consultor de comunicación política @DanielGrndtn

Las medidas de distanciamiento social y el confinamiento para parar la pandemia del COVID-19 han cogido a toda la ciudadanía a contrapié, también a la clase política. Los que durante la crisis sanitaria del coronavirus hemos sido afortunados de quedarnos en casa hemos asistido a un curso acelerado de videollamadas: Jysty, Zoom, Skype, WhatsApp, Instagram Direct, Google Hangouts, etc. Herramientas para mantener, en estos días duros, el trabajo o la vida social.

Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, atendiendo a periodistas en la Sala Virtual de Prensa de Cs | Fuente: Ciudadanos

Los políticos no han sido ajenos a esta realidad. Los ciudadanos hemos visto comparecencias diarias en video -el alcalde de Igualada, el Govern de la Generalitat, la Casa Real, el Gobierno de España-, periodistas preguntando a expertos y ministros en ruedas de prensa a centenares de kilómetros, reuniones de grandes mandatarios mediante internet como las del G20, el Mercosur, el Eurogrupo o la OTAN. En suma, pequeñas ventanas que ahorran desplazamientos y, por tanto, ayudan a controlar la pandemia y dan ejemplo. Hace menos de 10 años estos dirigentes se habrían encontrado totalmente aislados de sonido e imagen, estarían únicamente conectados con la sociedad mediante el latir del teléfono.

El Primer Ministro del Reino Unido atendiendo una reunión del gabinete de crisis del Covid-19 | Fuente: twitter @BorisJohnson

El poder -el poder en mayúsculas-, el ejecutivo, se ha organizado con esas plataformas digitales pero… ¿y el legislativo? El poder legislativo también se ha mudado a este ecosistema. Se han celebrado sesiones en muchísimos parlamentos: nacionales, el Parlamento Europeo, comisiones de la ONU, el Congreso de Diputados, el Senado y el Parlament de Catalunya. Algunos incluso nos han regalado momentos polémicos de micro abierto. ¿Y en L’Hospitalet? En nuestra ciudad se celebró el primer pleno municipal virtual. 

Captura del primer pleno virtual de L’Hospitalet  | Fuente: Ajuntament de L’Hospitalet de Llobregat

A modo de resumen, el pleno municipal transcurrió de forma ordenada y con una extraña normalidad. Los concejales ya estaban entrenados, pues se había hecho la semana anterior una simulación, así como comisiones informativas y Junta de Portavoces.

La llamada empezó con algo de retraso debido a los problemas de cámara de la concejal María Ángeles Sariñena (PSC). Se hizo una apagada de micros a modo de minuto de silencio y algún concejal empezó alguna intervención con el micro apagado. La tónica fue conciliadora en este momento grave, y los tiempos… los tiempos como siempre se alargaron, pese a que un funcionario municipal cedió su equipo a modo de contador. Otro hecho destacable es que casi todos los grupos concentraron sus intervenciones en la figura del portavoz para facilitar el funcionamiento de la asamblea.  

En la era de la “pornografía de la imagen”

Vivimos en plena era de la “pornografía de la imagen”, en la era de Instagram. Las videollamadas brindan a priori la oportunidad de conocer mejor a los políticos, pues podemos deducir cómo son en realidad mediante la imagen que ofrecen de su casa; y es que, aparentemente, podemos entrar hasta la cocina de nuestros dirigentes. Pero, ¿realmente estas ventanas nos ayudan a reducir la distancia entre cómo son estas personas y la imagen que quieren proyectar?

El president Quim Torra atendiendo una viedollamada | Fuente: twitter @QuimTorraiPla

Bien, la respuesta la podría tener la cuenta de la pastelería de tu barrio en Instagram, por ejemplo. Cuando empieza una pastelería a colgar fotos lo hace de una forma amateur. Intenta que el producto se vea apetitoso, el espacio limpio, pero sin mucha preparación; en cambio, a medida que la cuenta crece en seguidores, el comercial quiere ofrecer un mejor contenido: ahora las fotos son con una cámara mejor, la decoración es estudiada y todo queda cuidado hasta el último detalle.

En las videollamadas de la clase política ocurre algo parecido. Las imágenes que vemos son impostadas. En todo momento hemos visto lo que nos han querido enseñar y, con el tiempo, estos espacios privados se han ido retocando para mejorar el mensaje que quieren trasladarnos. La imposibilidad de comunicar desde un plató de televisión hace que este se traslade a casa. Este proceso de sofisticación del mensaje lo podemos ver en la “mágica” aparición de banderas en las casas de los consellers, o las banderas de dos metros del rellano de la Presidenta Ayuso.

Dos imágenes de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, atendiendo una videoconferencia, donde se puede apreciar la progresiva sofisticación del decorado | Fuente: TeleMadrid
El conseller Miquel Buch atendiendo una videoentrevista, flanqueado por la Senyera y dos figuras de Mossos y Bomberos de la Generalitat | Fuente: TV3

El factor humano incontrolable o el caso Merlos

¿Pero todo se puede controlar? No, el factor humano -o animal- a veces es difícil de prever y pueden distraer la atención de la videollamada. Buenos ejemplos son los del ministro neozelandés de Interior que fue interrumpido por sus hijos, el Ministro de Salud de Andorra que recibió la visita de su gato, el cómico e influencer Bob Pop que vio como delante de su cámara aparecía recién salido de la siesta su marido con poca ropa o el famoso caso del periodista Alfonso Merlos, que desató la polémica al aparecer fugazmente su amante en el fondo. Pues bien, en el primer pleno municipal virtual también tuvimos “apariciones”: la concejala Maite Revilla (PSC) recibió la visita de distintos transeúntes hogareños durante las tres horas de pleno.

Ministro de Salud del Principado de Andorra, Joan Martínez Benazet y su gato Aima | Fuente ATV

¿Qué mensaje mandan los fondos de los miembros del pleno de L’H? Si nos centramos en los concejales que no se encontraban en sus despachos, vemos dos tipos: los que habían preparado la cámara frente una ventana o una pared blanca y los que habían añadido un plus de sofisticación y nos mostraban elementos dignos de reseñar.

En el primer grupo podemos encontrar ejemplos como Toni Garcia (ERC), Sonia Esplugues (PP), Jaume Graells y Laura García (PSC). Este grupo nos muestra únicamente la pared blanca, lo que nos indica que lo importante son sus palabras, no es necesario otro elemento. En este grupo encontramos también a Lola Ramos (PSC), a Jesús Martín (Cs) y a Cristian Alcázar (PSC), quienes optan por ponerse frente a ventanas, con el peligro que tiene que la imagen pueda quemarse, como les ocurre a los dos primeros.

En un segundo grupo tenemos distintos concejales que apuestan por mostrarnos estanterías rebosantes, cuadros, mapas o pósteres. En este grupo podemos destacar el póster dels Països Catalans de Xavier Mombiela (ERC) y la estantería repleta de la alcaldesa Núria Marín (PSC) y Coque García (ERC).

Finalmente, no podemos dejar de destacar la cortina de la que todos los mentideros hablaron, la cortina de Olga Gómez (PSC), consiguiendo que las palabras de la concejala pasaran a segundo plano por culpa de su feo escenario.

Recomendaciones a nuestros líderes para hacer una videollamada y no morir en el intento

En primer lugar, es importante analizar todos los recursos de los que se dispone antes de atender la llamada. Los más relevantes: la imagen personal, la luz y el fondo.

En el caso de la imagen personal, se recomienda vestir y peinarse de manera informal, pero correcta, pues se trata de ofrecer una imagen acorde con la gravedad del momento, pero siendo conscientes de que se está teletrabajando desde casa con motivo del confinamiento.

Es importante dejar un cierto espacio libre arriba y a los lados del rostro (dejar aire, en términos técnicos), para que se vea la cara con cierta perspectiva y, a ser posible, las manos, siempre que sirvan para reforzar la información que se quiere transmitir y no para despistar. En el caso de que la cámara se halle incrustada en el portátil o el PC, se recomienda poner la cámara a la altura de los ojos, para evitar el “efecto papada”.

En cuanto a la luz, hay que buscar luces que no sean muy amarillas ni luces naturales fuertes que puedan quemar la imagen. También hay que comprobar antes si se producen sombras o cualquier efecto que distraiga del orador y sus palabras.

En el caso del fondo, se recomienda un espacio de casa que sea ordenado y serio. Por ejemplo, que contenga libros o algún elemento vegetal. Tampoco está mal incluir pósteres, cuadros o fotos que sean coherentes con lo que se quiere transmitir, siempre que no resulte forzado. En este sentido, es importante tener cuidado con objetos extraños o extravagantes.

Finalmente, pero en primer lugar, hay que preparar con antelación todo aquello que se pueda preparar, para evitar problemas derivados de la tecnología.

Todo ello contribuirá a que el mensaje llegue con más claridad y fuerza a la ciudadanía pues, parece que, aunque se vayan relajando, las grandes reuniones presenciales todavía tardarán en producirse, así que tendremos que acostumbrarnos a plenos virtuales o semivirtuales. Mientras nuestros dirigentes permanezcan casa, veremos si finalmente prevalecerá el sentido común o asistiremos a una espiral de control acelerado que convertirá el fondo de las videollamadas en auténticos belenes.

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