El arte del incivismo

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Daniel Grande Tena es politòleg, assessor en comunicació política i corporativa. Apassionat de l’actualitat, a vegades escriu al seu bloc.

El paisaje de la ciudad de l’Hospitalet de Llobregat ha quedado ligado irremediablemente a las bicicletas naranjas. La empresa Mobike ofrece un servicio de bicicletas compartidas en el municipio desde hace meses y esto ha conducido a diferentes quejas. La retina de los vecinos se ha acostumbrado a las bicis mal aparcadas y el consiguiente problema de accesibilidad que representa. La entidad Sumem se dedica a reportar los incumplimientos de las leyes de accesibilidad universal.

El sistema de Mobike permite dejar las bicis, incívicamente, en cualquier parte de la calle. Y esto nos plantea una duda: ¿por qué existe el incivismo? Aunque parezca un tema banal, hay distintas explicaciones para entender el incivismo. Aquí veremos una que, en este caso, nos servirá para entender por qué se aparcan mal las bicis naranjas.

El profesor Mancur Olson el año 1965 diseñó un modelo teórico muy sencillo: la acción colectiva. La idea es que la sociedad se compone de individuos autónomos que buscan su interés particular, lo que la cultura popular bautizaría cómo “cada uno hace lo que quiere” o “la ley del mínimo esfuerzo”. El problema reside en el momento en el que el interés de la sociedad y el del individuo no coinciden, aquí nacen los problemas de acción colectiva. Si supone un mayor esfuerzo aparcar bien que hacerlo mal es probable que muchos usuarios opten por el incivismo.

Es importante destacar que la responsabilidad primera de aparcar mal es del usuario del servicio. Pero una gran responsabilidad también es del Ayuntamiento por no prever los problemas que podría generar este sistema. La obligación de la administración es velar por el beneficio colectivo y para que aparcar bien salga “rentable”; en otras palabras, no dé pereza.

Cuando se diseñó el sistema de bici comunitario de Barcelona, el Bicing, se pensó en una red de estaciones. Las rutas de los usuarios se producen entre estas estaciones, de forma que el usuario se ve obligado a aparcar en una de estas paradas extendidas por la urbe. Ciertamente la empresa ha habilitado espacios en la ciudad para estacionar correctamente, pero la gente simplemente no los usa pues sale más rentable el incivismo. Es más cómodo aparcar allá donde gusta.

Para que el sistema de bicis compartidas fuese exitoso tendríamos que buscar un premio para los que cumplen o un castigo a los usuarios que infringen las reglas; si no, estamos condenados a un paisaje de problemas de movilidad.

1 Comentario

  1. Buena definición del tema. La pregunta es: Y creo que el problema ni mucho menos parece solucionado, ¿verdad? Un saludo.

    Francesc

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