En L’Hospitalet también pasan (y se hacen) cosas

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La actualidad de la semana ha venido marcada por la tensión en Barcelona desatada a raíz de la sentencia del ‘procés’, que condena a penas de entre 13 y un año de cárcel a los líderes independentistas por los hechos del 1 de octubre de 2017. Entre ellos, la hospitalense Meritxell Borràs, exconcejal de CiU y responsable de Governació en el gobierno de Carles Puigdemont que fue cesado tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la posterior intervención de la Generalitat por el ejecutivo central. Borràs, que ha sido condenada por desobediencia y no entrará en la cárcel, declaró minutos después de conocerse el fallo del Supremo que durante el juicio se demostró «que no hubo ni rebelión, ni malversación, ni sedición», y visiblemente emocionada definió las condenas impuestas como «injustas».

Sea como sea, una semana después la actualidad está en los disturbios de la vecina Barcelona, especialmente duros el miércoles y el viernes pasado -con muchos periodistas debidamente identificados y heridos por la actuación policial-, día del paro de país convocado por el sindicato minoritario de la Intersindical y que coincidió con la llegada de las seis marchas pacíficas procedentes de diferentes puntos de Cataluña que convergieron en la capital catalana, donde tuvo lugar una multitudinaria manifestación contra la sentencia, auspiciada por las entidades soberanistas ANC y Òmnium, que han quedado algo desdibujadas y superadas por los hechos violentos acontecidos en las calles del centro de Barcelona.

Todo esto ha tenido un impacto relativamente leve en el día a día de la ciudad, donde la huelga del viernes no tuvo un gran seguimiento y los servicios públicos funcionaron de acuerdo con los servicios mínimos pactados. L’Hospitalet, además, fue escenario de una de las marchas, de la sexta columna que salió de Castelldefels a instancias de los CDR, y que obligó a cortar la Gran Vía durante unas horas. Mientras tanto, centenares de vecinos bajaban por Rambla Marina, pasando por Bellvitge, para unirse a la marcha, que confluyó en Barcelona con sus otras cinco hermanas. Más allá de esto, en la ciudad se ha vivido una total normalidad que contrasta con los altercados y cargas policiales en algunos puntos de l’Eixample, protagonizadas por agentes de la Policía Nacional y Mossos d’Esquadra, que ha llevado al líder local de ERC, Antoni Garcia, a pedir la dimisión del conseller de Interior Miquel Buch.

Concentración en la plaza del Ayuntamiento contra la sentencia del ‘procés’ / ERC-LH

Cabe destacar también la concentración que se celebró a las puertas del Ayuntamiento el mismo lunes que se supo la condena a los líderes independentistas. Congregó a más de 300 personas que corearon consignas a favor de la libertad de los presos y pidiendo su amnistía.

La historia no se repite… pero rima

Se le atribuye a Mark Twain la frase aquella que asegura que la historia no se repite, pero rima. Al igual que aquel «llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre» -Dios, qué machista que suena así en frío…- que se le atribuye a la madre de Boabdil, el último sultán de Granada, que se habría dirigido así a su vástago cuando abandonaban la ciudad nazarí hacia el destierro en las Alpujarras, seguramente Twain nunca dijo esa frase o no se le puede imputar a él su autoría, pero sea quien fuere quien la inventara, dio en el clavo, oiga.

Y es que esta semana de octubre –octubre, ¿qué tendrá octubre con las revueltas?-, aunque haya quedado tapado por las protestas en Barcelona y el resto de capitales catalanas, se han cumplido 79 años del fusilamiento de Lluís Companys, presidente de la Generalitat republicana, a manos del franquismo. Como cada año desde que fue construida, la plaza Lluís Companys, en la Rambla, fue escenario del homenaje al único presidente democráticamente elegido que fue asesinado durante el período de Guerra Civil y Segunda Guerra Mundial. Un acto al que asistieron representantes de ERC, el partido al que pertenecía Companys, En Comú y PSC.

Ofrenda al monumento que recuerda la figura de Companys en el centro de la plaza que lleva su nombre

Lejos de comparar ambos momentos históricos, cierto es que, ocho décadas más tarde, el litigio político catalán sigue trayendo de cabeza a todo el mundo en la piel de toro.

A por los 300.000

Cambiemos de tercio. Y no, no se trata de una arenga del ‘Ahora Caigo’ u otro concurso televisivo que anime a seguir jugando para conseguir dicha morterada de dinero. A vista del panorama, parece ser la intención de las autoridades hospitalenses para con la población. Volver al antiguo objetivo de los ayuntamientos franquistas, que querían amontonar personas en el término municipal para alcanzar la mágica cifra de habitantes que daba derecho a un sillón como Procurador en Cortes. Hoy día, y gracias a quien sea que esté por ahí arriba -si es que hay alguien-, la coyuntura política ha cambiado y las razones para atraer a más vecinos a la ciudad tendrían que ver más con la recaudación de impuestos, tal y como argumenta Juan Carlos Valero en su último artículo en dicho digital, en el que alerta de la gentrificación, un término que ha hecho fortuna y que describe el fenómeno de gente pudiente que desplaza a los vecinos menos pudientes de una zona en concreto, mediante el aumento que experimentan los alquileres y el precio de la vivienda en general. Nada más hace falta darse una vuelta por el Barcelona Meeting Point, celebrado en la Fira Montjuïc este fin de semana y que ha presentado una cantidad ingente de obra nueva en L’Hospitalet para los próximos años.

En esta línea, la plataforma Barris per viure celebró esta semana un encuentro con vecinos para consensuar un manifiesto contra la presión turística que sufre especialmente los barrios de Collblanc y Torrassa, ante la proliferación de pisos turísticos que encarecen el alquiler de la zona y expulsan a los vecinos actuales.

Mientras tanto, los terrenos libres se ocupan con más viviendas y no con equipamientos que reclaman los vecinos. Uno de estos, el polideportivo de Santa Eulalia, planificado inicialmente en los terrenos del Gasómetro pero descartada esta ubicación tras percatarse el consistorio que había cometido un error de planificación -vamos, que no cabía allí lo que querían hacer-. El consistorio, entonces, decidió llevarlo a los terrenos del parque de la Alhambra, pero se ha topado con una numantina oposición vecinal, que no está dispuesta a ceder una zona verde para la construcción. El martes presentó más de 6.000 firmas contra la edificación del futuro polideportivo en este parque del barrio, mientras que criticaron la idea de celebrar un referéndum vecinal para decidir qué se hace.

Los mayores marchan sobre Madrid

Días antes que las marchas independentistas alcanzaran Barcelona para protestar contra la sentencia del ‘procés’, miles de jubilados llegaban a Madrid para reclamar unas pensiones dignas, que crezcan al albur del incremento del coste de la vida. Mientras todos asistíamos atónitos -por la capacidad de convocatoria; al menos, por mi parte- a la movilización del Tsunami Democràtic que bloqueó el aeropuerto de El Prat durante unas horas, a 600 kilómetros al oeste decenas de pensionistas rompían los cercos policiales ante el Congreso. Cabe decir que, de los que se trasladaron andando hasta Madrid, unos cuarenta son de la Marea Pensionista de L’Hospitalet -hola, ¿qué tal?-, informa LH Digital.

Y para acabar esta crónica volvamos a la ciudad. La plataforma Defensem el Castell de Bellvís denuncia que la degradación de la edificación medieval aumenta día tras día, y lamentan «dejadez» municipal ante los arbustos que crecen entre los muros, la maleza que invade el interior del recinto o las protecciones que no impiden que el agua afecte a la construcción, alertan desde la plataforma.

Y para acabar con un buen sabor de boca entre tanta tensión, gentrificación y dejadez patrimonial, destaquemos el 45 Aplec de la Sardana que ha tenido lugar esta tarde ante el Ayuntamiento y la celebración, un día antes y en el Centro Cultural de Bellvitge, del 25 aniversario del Centro Castellano Leonés en L’Hospitalet. Dos jornadas culturales que muestran el músculo y la riqueza y diversidad de la ciudad.

Aquí una jota zamorana, tierra del padre de un servidor, a cargo
de integrantes del Centro Castellano Leonés
Un momento del Aplec de la Sardana del domingo / Amics de la Sardana de Sitges

2 Comentarios

  1. A ver si se puede llegar a conseguir con la colaboración de todos los grupos y de la población, que lo mismo que la lucha en el parque de la Alhambra, Castell de Bellvis, se consiga una trasmisión en todos los frentes de la ciudad para parar este disparate del Consistorio en su especulación en dejar sin espacios verdes una población masificada en manos de fondos buitres. Gracias por el artículo, bien elaborado. Un saludo.

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