No, inmigración no es igual a delincuencia o incivismo

0
222

Manuel Domínguez és historiador i professor de Secundària, president del Centre d’Estudis de L’Hospitalet i autor del bloc Local – Mundial

Es muy sorprendente como algunas personas creen y hacen cosas que están en contradicción con sus propias convicciones, con su propio discernimiento y con el concepto de justicia que mantienen y defienden en muchos campos. Es como si el intelecto de estas personas se hubiera fraccionado en dos partes, una ajena y otra accesible a la razón.

El párrafo anterior no es mío, es del psicólogo judío alemán Kurt Baschwitz, que se refería a… la matanza de mujeres en los siglos de la Edad moderna acusadas de brujería. Pero sí, se puede aplicar a muchos otros episodios históricos, también a ése en el que han pensado.

Ahora no podemos analizar todos los mecanismos por los que se transmiten ideas tales como “todos los inmigrantes son delincuentes” o “son incívicos” que circulan por conversaciones o redes sociales. Pero hay una constante en todos ellos: se desarrollan al margen de la razón. Por ello, hay que reivindicar el uso de la razón para analizar la realidad y combatir las mentiras.

Primera constatación. Hay inmigrantes que son delincuentes e incívicos, claro, pero, ¿lo son todos/as, siquiera la mayoría? Todas, absolutamente todas las estadísticas afirman con contundencia que la mayoría de las personas que proceden del extranjero no son delincuentes, no han sido detenidas, condenadas, etc. Si dejamos de basar nuestra conciencia en memes y vamos a los informes oficiales y estudios serios y rigurosos, puede que cambiemos nuestra percepción de la realidad.

Segunda constatación. Hay bandas de delincuentes procedentes de extranjero. Sí, las bandas de delincuentes actúan donde hay riqueza y se desplazan donde pueden robar. Pero es un fenómeno totalmente ajeno a las migraciones mayoritarias, que se hacen en busca de trabajo, huyendo de guerras, etc.

Tercera constatación. Hay grupos de jóvenes de origen extranjero que ocasionan problemas. Sí, los jóvenes suelen tener comportamientos que a los que somos mayores nos molestan, escandalizan, etc. Cuando yo era joven también protagonicé algún episodio lamentable. Y la práctica totalidad de los jóvenes de algunos barrios son de origen extranjero, y la práctica totalidad de los más mayores, de origen español. Es un conflicto generacional.

Cuarta constatación. Las víctimas de la delincuencia y del incivismo son todas las personas de la ciudad, independientemente de su origen. Las personas inmigrantes son también víctimas, en ocasiones de delincuentes del país.

Quinta constatación. La mayoría de los delincuentes que padecemos son de origen español, porque la mayoría de la población lo es; lo dicen las estadísticas de la población reclusa. En la actividad delictiva también hay diferencia de clases, y los que roban más son grandes empresarios que llevan corbata y hasta son admirados. Los raterillos roban menos pero son despreciados, se les llama chusma. También es verdad que el primero no amenaza nuestra integridad física, y el segundo, sí.

Sexta constatación. Si te toca una familia ruidosa o incívica en la vecindad puede complicarte mucho la vida. Pero, ¿todas las familias de origen extranjero provocan estos problemas? ¿Todas las personas que provocan estos problemas son de origen extranjero? Mi experiencia, sin ir más lejos, me dice que no. ¿Cuántos problemas se ahorrarían con mediación y cuánto dinero se ahorran las administraciones no contratando profesionales de la mediación?

Si ha compartido alguno de estos razonamientos, amable lector, habrá llegado a la conclusión de que es incorrecto e injusto identificar delincuencia o incivismo con inmigración. El que hayan personas de origen extranjero que delincan no justifica la generalización, como el que hayan catalanes o españoles que delincan no me convierte a mí o a usted en delincuente.

Otra afirmación suele circular mezclada con las afirmaciones que intento rebatir: antes del año 2000, cuando la inmigración extranjera aumentó, no había delincuencia en l’Hospitalet, por tanto, la delincuencia es consecuencia de la inmigración extranjera. Los y las que vivimos los 70’s y 80’s recordamos perfectamente la época de los quinquis y navajeros, de la heroína, del “miedo a salir de noche”. Ahora resultará que el torete o el violador del chándal eran lituanos.

Tengo memoria de todo ello, y además recuerdo cómo entonces también la delincuencia fue un arma ideológica, utilizada por ciertos sectores contra la recientemente recuperada democracia, que repetía “esto con Franco no pasaba”. ¿También el fraccionamiento del cerebro que comentaba al principio afecta a nuestros recuerdos?

Sí, había bastante delincuencia e incivismo en las décadas anteriores, cuando no había población de origen extranjero, por tanto otros deben ser los factores que la provocan. Es un razonamiento, no una emoción o una reacción visceral, y las personas justas y ecuánimes tendrían que basar sus análisis y conclusiones en el uso de la razón.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here