Vallas para protegernos de nosotros mismos

1
307

Antonio Fornés Murciano és filòsof i escriptor. Ha escrit Las preguntas son respuestasRecorriendo el KurdistánReiníciate, Creo aunque sea absurdo o quizá por eso y Viaje a la sabiduría. 

He vivido desde siempre muy cerca del Parque de los Pajaritos, en Hospitalet. Por ello leo con tristeza la noticia de que el ayuntamiento cerrará a partir de ahora el recinto por la noche para prevenir “actitudes incívicas.” Es algo que me parece paradójico, y que conste que, efectiva y desgraciadamente, este tipo de medidas no sólo las toma el ayuntamiento de Hospitalet, sino todas las municipalidades del país.

Deberíamos reflexionar sobre esta cuestión; vivimos un tiempo en que todo el mundo parece tener la palabra libertad en la boca. Todo parece moverse alrededor de la cuestión de la democracia y la profundización de la misma, escuchamos grandes frases, participamos en manifestaciones masivas, reivindicamos derechos, y sin embargo a nadie parece importarle un comino la auténtica esencia de lo democrático, que es, obviamente, la libertad individual.

Para proteger al país de sus propios ciudadanos, la democracia institucional no encuentra otro camino que el del recorte de las libertades personales a base de vallar parques, instalar cámaras… ¿Qué clase de democracia es la que tenemos? Y sin embargo, esta cuestión no nos preocupa, pues ya se sabe que el hombre siempre está dispuesto a renunciar a su libertad por una presunta mayor seguridad, o unas mejores condiciones económicas. En realidad, nuestro deseo de ser libres es absolutamente superficial, puro postureo, y se limita a las consignas y a los grandes gestos.

En cualquier caso, y sea cual sea mi opinión al respecto, ya no podré pasear de noche por el parque de los Pajaritos, porque en una muestra más de que hemos renunciado a todo intento de auténtica democracia, nadie propugna que la auténtica solución no es cerrar un lugar de ocio, sino acabar radicalmente con las actitudes incívicas. Lo que se propone es tan sólo un parche, los incívicos simplemente se irán a otro lugar. ¿Qué propondrá luego el ayuntamiento? ¿Vallar toda la ciudad? ¿Electrificar las rejas de nuestros edificios?  

Nuestro modelo político resulta cuando menos decadente, ha confundido tolerancia con indiferentismo, y se ha perdido toda conciencia de lo que significa ser ciudadano, algo que fundamentalmente debería resultar un privilegio y que por tanto debería comportar serias obligaciones.

Sin embargo, al parecer, ser ciudadano sólo conlleva reclamar derechos y ventajas, de forma que en un mundo sin referentes morales, sin límites trascendentes y espirituales que rijan nuestra actuación ética, a la democracia no le queda otro remedio que convertirse en un estado policial atrincherado tras las cámaras y los policías, erigiendo vallas que, en realidad, nos protegen, como ya he dicho, de nosotros mismos, de nuestra incapacidad para ejercer como auténticos ciudadanos y de velar para que el resto actúe de la misma manera…

1 Comentario

  1. Totalmente de acuerdo con el análisis del autor. Pero, como muy bien dice él, la palabra Democracia, en nuestra ciudad, no se han aplicado con severidad o actualizar las ordenanzas sobre el incivismo, durante muchos años. Ello ha llevado, junto con la masificación de la ciudad en distintos barrios, a una permisividad del poder,, que ha ido aumentando hasta hoy. Y pienso que cuando una cosa se derrumba, volver a ponerlo en su cauce, es cosa de algunos años, porque penosamente el nivel educativo y respeto, o sea cultura, deja mucho que desear, sobre todo en el ciudadano. Es mi opinión. Gracias por el artículo a su autor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here