Pubilla Cases

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Josefa Casas i Clavell  fue la Pubilla de la familia, la heredera, dió nombre a un barrio, a una calle y a una plaza de L’Hospitalet próxima a la mansión neoclásica de la que fue dueña en su momento.

Uno de los problemas que se suscitó en su día era el apellido de esta Pubilla: Cases o Casas. Nadie lo sabe seguro. En L’Hospitalet, en 1988, se catalanizaron un buen número de calles. Entre ellas la de la Pubilla. Algunos destacados estudiosos e historiadores como Manuel Domínguez nos han manifestado: “Nos imaginamos que el apellido original es Cases, pero en algún momento del XVIII se catalanizó; pero eso es una hipótesis basada en los casos parecidos que se produjeron en la época. Sería necesario encontrar un documento de un antepasado de la Pubilla para ver cómo se escribía el apellido antes del 1714”.

Pues a la vista de éstas hipótesis, nos quedamos con Cases, mientras no se demuestre lo contrario, como diría un argot judicial.

Josefa Casas (o Cases), heredera de una gran familia del siglo XVIII, inauguró la casa en 1772, situada entre una recién abierta carretera de Madrid, cuya denominación posterior fue de carretera de Collblanc,  con el tramo hospitalense del antiguo camino de las travesías del Pla de Barcelona.  La finca fue comprada pocos años antes, tras la expulsión y expropiación de los jesuitas en el año 1767 por el rey Carlos III.

La mansión, actualmente situada en la carretera de Collblanc 241, es un edificio magnifico construido por el padre de Josefa Cases sobre el antiguo de los jesuitas, donde albergaban a sus jubilados y enfermos, y da idea de la riqueza de la nobleza del siglo XVIII. Tiene tres plantas de estructura cuadrada y unos grandes subterráneos con un espléndida bodega. Destaca la fachada, la planta noble con pilastras adosadas y coronadas con volutas jónicas. Originariamente, alrededor de la casa había dependencias anexas, jardines con saltos de agua, una mina de agua potable, depósitos y un huerto. También se describieron la existencia de una docena de carrozas , de las cuales dos pasaron al Museo de la Ciutadella. Todo ello es una demostración de la grandeza de los subterráneos tal y como lo describe Puig i Gairalt cuando habla de la mansión de Pubilla Cases.

La mansión de la Pubilla se encuentra en el nº 241 de la carretera de Collblanc. / CELH

Transitando por la Carretera Real dirección Bacelona es la primera gran residencia que se encontraba cerca de la capital y esa situación explica que a lo largo de los años, la mansión acogió fiestas y recepciones de personalidades políticas y religiosas. Pero también padeció las consecuencias de los episodios bélicos, especialmente el saqueo de que fue objeto en el siglo XIX cuando la guerra del francés. Más tarde parece ser que se destinó a centro de reposo, hasta que, desde finales de aquel siglo, quedó deshabitada durante 40 años.

Es un edificio de tres plantas, cuadrangular y casi cúbico. Originariamente tenía tejado a cuatro vientos, pero ahora tiene una azotea.

Las cuatro fachadas son similares. En la planta baja se abre en el centro la puerta de arco rebajado y pequeñas ventanas cuadrangulares a ambos lados. Separando esta planta de las superiores hay una moldura lisa sobre la que se apoyan unas pilastras de orden gigante que separan verticalmente las aberturas del primer y segundo piso. Estas pilastras son de orden jónico y las dos del centro tienen en la parte inferior una ménsula muy decorada. En el primer piso se abren tres balcones y tres pequeñas ventanas cuadrangulares; todas son adinteladas y están enmarcadas por una moldura lisa. En la parte superior hay un frissense decoración y una cornisa con mucho voladizo. Por encima de esta se encuentra el muro de cierre de la azotea decorado con unas bandas lisas, en correspondencia con las pilastras.

Imagen facilitada por el Centre d’Estudis de L’Hospitalet.

La casa está rodeada por un jardín. La puerta es de hierro forjado que tiene a ambos lados dos pilares de piedra rematados por florones. En la parte superior de la reja hay decoración de entrelazados y hojas de hiedra y en el centro unas casas que hacen referencia a la familia «Cases».

A finales del siglo pasado y con la entrada de la plaga de la Filoxera, creó una crisis entre los terratenientes quienes empezaron a vender sus tierras. Pero a la vez surgió el uso industrial del suelo. Que también llegó a la barriada de Pubilla Cases. Y también la urbanización de la zona.

Puig Gairalt, arquitecto hospitalense, formando parte del Pla de l’Eixample de L’Hospitalet, elaborado en 1926, aplicó sus ideas higienistas tan en boga en la época precisamente en las zonas más cercanas a la sierra de Collserola al litoral y aplicó en su proyecto de urbanización de la parte norte, dirigido a la población trabajadora.  Fue precisamente en la zona de alrededor de palacete de Pubilla Cases la que concentró aquella primera urbanización de casetas con jardín, de las cuales aún quedan alguna cerca de la mansión, creándose las calles y placetas alrededor de la avenida de Tomás Giménez o avenida de la Generalitat en los años de la II República, que aún sigue siendo el eje vertebrador de la zona alta de la barriada.

Puig Gairalt hizo una transcripción de la vista desde el balcón de la torre: “El terreno presenta unas suaves ondulaciones cubiertas de campos y viñas en gran amplitud, y más abajo, toda la plana y la marina del Llobregat. La vista queda limitada a la izquierda, por la montaña de Montjuïc; a la derecha por las montañas del Garraf y al fondo, en amplio horizonte, por el mar, que desde aquí aparece tranquilo con un gran azul. La arboleda del rio Llobregat se dibuja como un largo vergel, rico y frondoso. Las casas de los pueblos de la Plana (Sants, l’Hospitalet, el Prat y Cornellà) parecen grupos de una ciudad jardín…”.

Y aunque el proyecto no se llevó a cabo en su totalidad sí que nos han quedado vestigios de aquel proyecto como han sido los nombres de flores y plantas que algunas calles han conservado hasta la actualidad. En los años 30 las tenían prácticamente todas las calles.. Y también las placetas circulares. Y la estrechez de las calles no lo marca el matiz especulador sino que la planificación de viviendas unifamiliares.

Sobre el año 1933 la antigua propietaria de la mansión de Pubilla Cases, viuda de Cunill, a cambio de la exención de impuestos que había acumulado hasta 5.000 pesetas de las de entonces, cedió al Ayuntamiento parte de los terrenos de la finca y de la casa, esta última con el objetivo que su destino fuera para uso escolar que se hizo realidad a partir de 1967 como centro de educación Sant Josep Obrer.

En el transcurso de la guerra civil, el subterráneo o cripta fue utilizado como “txeca”  (una instalación utilizada en la zona republicana al margen de las leyes para detener, interrogar, torturar, juzgar de forma sumarísima y ejecutar a sospechosos de simpatizar con el bando rebelde)

En los años 40, se instalaron algunas empresas como la fábrica de hilados de Joaquim Freixa, desde 1947. En el año 1964, las Sirvientas del Gran Corazón de Jesús fundaron el Colegio San José Obrero para niñas.

La Casa Pairal de la Pubilla Cases es un edificio protegido como bien cultural de interés local del municipio de L’Hospitalet de Llobregat.

La PLAZA PUBILLA CASES  recibió su nombre el 19 de octubre de 1933 que lo aprobó el Ayuntamiento en sustitución de su denominación anterior que tenía, plaza Denia, cuya primera referencia como tal apareció en la guía de la ciudad de 1929. Ramón Puig i Gairalt la planificó en el 1926 como una de las tres plazas radiales de la Ciudad Jardín que proyectó para la zona, concibiéndola entonces como la plaza central y vertebradora del barrio.

En 1942 el Ayuntamiento ratificó el nombre de Pubilla Casas y ese mismo año se solicitó al Consistorio que se reinstalara la fuente que antiguamente estaba en la plaza. Con el paso de los años, también fue identificado popularmente como la “plaza de los cables”, debido a que justo en medio se ubicó una gigantesca y peligrosa torre eléctrica, hoy desaparecida debido al soterramiento de las líneas de Alta Tensión que el Ayuntamiento democrático hizo realidad en 1993. Es interesante destacar que el año 1968, en el número 1 de la plaza se documentó la existencia de la llamada “Torreta dels capellans”, en la cual setrasladaron los servicios de la parroquia de Santa Gemma, los oficios religiosos de la cual continuaron celebrándose en la bodega de la Pubilla Casas, adoptada como capilla del colegio de San José Obrero.

La MANSIÓN DE PUBILLA CASES está situada en la actual Carretera de Collblanc, la avenida Tomás Giménez, la calle Covadonga y la calle Gravina.

La PLAZA PUBILLA CASES es cirucular y está circunscrita entre la avenida Tomás Giménez, la calle Simancas.

La CALLE PUBILLA CASES está situada en la misma barriada entre la avenida Isabel la Católica y la calle Naranjos

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