Mayoría absoluta en Hospitalet, ¿sinónimo de avasallar?

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Imagen del reportaje ‘José Hierro, biografía hasta 1999’. / CanalNorte Digital

 

Primero de todo habrá que felicitar y dar la enhorabuena a la alcaldesa que va a llevar la batuta del consistorio dentro de estos próximos cuatro años. Felicidades, Señora Marín.  A usted y a todo su grupo. A los que le han orientado, a su instinto, a su equipo y sobre todo a los votantes que son los que le han otorgado la confianza en el próximo período. También a esa abstención, que son ciudadanos como todos, que tienen sus derechos y deberes, y que hay que mimar: no vaya a ser que en la próxima legislatura prefieran “malo por conocer…”   Y, por qué no, a los que no le han votado, porque se pueden convertir en nuevos adeptos suyos o por contra iniciar una lucha tenaz hacia usted.

 

¿Hemos de temer a una mayoría absoluta en nuestro consistorio?

El pasado sábado día 15 de junio hemos tenido la ocasión de presenciar la nueva constitución de lo que será el nuevo equipo de gobierno de Hospitalet en esta legislatura.

 

Momento del pleno para investir al nuevo alcalde o alcaldesa de la ciudad. / Estrella LH

 

¿Miedo? En principio no, pero eso es en un principio.  Las respuestas pueden ser de todos los colores, pero para nada deberían los ciudadanos temer una mayoría absoluta, y mucho  menos sentirse manejados por la política.

El hecho de elegir una representante no quiere decir ni que todo valga ni que el libre albedrío va a ser garante de renovación tras el mandato. Y es que,  como en todo, y por suerte, hay límites que respetar en mayoría.

Esos límites inquebrantables son, cómo no,  el respeto estricto a la norma madre del Estado. Sí, la Constitución. Otorgar poder político a un alcalde no quiere decir que este maneje unilateral y subjetivamente sus decisiones. Seguramente, ahora más que nunca, los socialistas de la ciudad van a tener que ser cuidadosos con sus movimientos.

Les suena ¿Quis custodiet ipsos custodes?  Pues sí, me viene a la cabeza.  Una locución latina del poeta romano Jivenal. Traducida al castellano vendría a ser:

«¿Quién vigilará a los propios vigilantes?».

En el uso actual, esta se emplea para definir el problema general de cómo controlar a los que controlan un determinado colectivo, por ejemplo, una ciudad.

Los peligros de una mayoría absoluta son evidentes. Si ya esa mayoría puede llegar a ser un problema en sí misma, por extralimitarse en el poder, imaginen sí además pueden caer en la tentación de eliminar a funcionarios públicos de alto rango que, en cierta manera, molesten a la cohesión de  liderazgo.

Así es que, los ciudadanos, la oposición, la prensa, medios  y al propio gobierno de Nuria Marín, nos espera un camino de compromiso, tacto y mimo en todos los frentes.

A colación,  en la investidura de la alcaldesa se ha respirado un cierto olor a hipercontrol, todas las miradas se centraban en una, sí, en usted alcaldesa. Sobre las partes implicadas en querer un Hospitalet que siga avanzando pero de una manera plural, quizás con una democracia más abierta y con un “Todos a una” que se prolongue más allá de lo que fue la campaña electoral de los socialistas.

 

Un compromiso más allá de lo local

Hoy hemos visto el juramento de unos políticos que se han comprometido con la Constitución, el Rey y el ordenamiento jurídico. Eso sí, con ciertas salvedades: la de Erc y la de Lh-En comú podem, que si bien han prometido el cargo, antes de ello hicieron referencia a prometer “por imperativo legal”  o “fins a la Republica Catalana”.

Más allá de aquellos que simpaticen  o no con La Corona, sí que hay un compromiso y un observador ajeno al Poder Ejecutivo. Se trata del Poder Judicial, que no en vano es el principal garante de que un régimen democrático pueda sobrevivir en cualquier circunstancia. Y asimismo, mantenerse más atento de lo habitual;  así de claro  lo han dejado con sus comentarios  la oposición presente hoy en la investidura: Antoni Garcia (ERC), Ana González (Lh-En Comú), Miguel García (Cs) y Sonia Esplugas(PP).

Señora Marín, es nuestra ciudad, es su ciudad,  es nuestro Hospitalet, sí, con sus gentes, con su diversidad, con sus plurales pareceres y con su representación.

En mi persona y desde este medio también le pido su colaboración. No solo será con la finalidad de un crecimiento de la comunicación y el periodismo, también será un crecimiento de la ciudad y de su partido.

Me despido con sus mismas palabras alcaldesa (del poeta José Hierro), empleadas como colofón de su renovado mandato, y para que su ejemplo sea contagio y calado entre políticos y ciudadanos.

“El viento no escucha, no escuchan las piedras, pero, hay que hablar, comunicar: con las piedras, con el viento” Pepe Hierro

Ahí es nada.

¿Hablamos?

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