Castillos en el aire

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La 'diada' castellera del domingo contó con un cartel de lujo. / Aj. de L'Hospitalet

A tan solo una semana del Pleno de investidura que confirmará a Núria Marín como alcaldesa de la ciudad otros cuatro años más -y ya sumarán 44 de gobierno socialista en la ciudad-, L’Hospitalet sigue sumida en la calma política más absoluta. El pescado está vendido y los partidos hacen balance del mandato y reorganizan sus fuerzas para pasar al ataque a partir del sábado próximo. O, ya que tenemos las vacaciones a la vuelta de la esquina, a partir de septiembre.

Solo un par de cuestiones han alterado mínimamente el panorama político hospitalense. Una de ellas, las pintadas con las que amaneció la sede del PSC en San José, tildando a los socialistas de «partido de los GAL» y «asesinos» e invitándolos a marcharse de los «Països Catalans». En Twitter, Marín lamentó los hechos y dijo que «los vecinos y vecinas hablaron en las urnas el 28A y el 26M». «¡A ver si escucháis!», concluyó Marín.

Los resultados de los dos últimos procesos electorales en la ciudad fueron buenos para los socialistas, especialmente los de las municipales de mayo, en las que recuperaron la mayoría absoluta. El porvenir de la política municipal es un partido gobernando el Ayuntamiento con mayoría absoluta y menos formaciones con representación en el Pleno. A priori este hecho agilizará las hasta ahora interminables sesiones -en alguna ocasión se tuvo que cortar por lo sano a media noche y dejar las últimas mociones para el mes siguiente-, pero a su vez supondrá menos pluralidad. Un cóctel que puede servir de gasolina a las persistentes críticas de oposición, entidades y algunos movimientos vecinales sobre el «rodillo» socialista. Algo que ha de tener en cuenta el PSC y que le ha recordado la portavoz y única regidora del PP, Sonia Esplugas, que en la reunión que ha mantenido esta semana con Marín le ha pedido que no abuse de su mayoría absoluta y ha abogado por consensos entres las fuerzas políticas para mejorar la vida de los vecinos. Esplugas, que ha evitado la desaparición de PP como ha sucedido en municipios vecinos como Cornellà, se postula para recuperar los votantes que han escogido otras formaciones y a liderar el centro derecha en L’Hospitalet.

Y una vez constituidas las corporaciones locales, tocará configurar las de segundo nivel, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y la Diputación. Al respecto de la primera, que protagoniza desde hace meses un interesante debate sobre la necesidad de que aumente sus competencias e influencia, hay rumores sobre la posibilidad de que Marín la presida. Si bien es cierto que, desde su creación, siempre ha presidido el AMB el alcalde de Barcelona -aunque no hay ningún artículo que así lo determine de per se-, la poca ambición metropolitana de Ada Colau -y su poca presencia en el territorio en los últimos cuatro años-, ahora algunos círculos estarían proponiendo a Marín para presidir el ente metropolitano, según informó Crónica Global. Fuentes municipales consideran estas informaciones puras especulaciones, pero lo que sí que es cierto es que la presión de los socialistas, que han conseguido muy buenos resultados a nivel metropolitano, puede ser decisiva a la hora de sentar en el sillón de presidente de la conurbación a un alcalde o alcaldesa que no sea el de Barcelona. Veremos en julio.

Solo un 10% de zonas verdes

Esta semana también se ha hecho público un estudio a nivel europeo y coordinado por la UAB, en el que se señala que las ciudades españolas de más de 100.000 habitantes catean a la hora de ofrecer zonas verdes a sus ciudadanos. Nuestra ciudad entra en esta categoría con un porcentaje natural irrisorio: tan solo un 10% del término municipal hospitalense corresponde a zonas verdes. En este mapa el lector lo puede comprobar por sí mismo y divertirse -o llorar- descubriendo la poca sensibilidad ambiental de nuestras urbes.

En especial la de L’Hospitalet, que con el 10% está muy por debajo de la propia Barcelona
-con un 30% de zona verde-, Badalona -41%-, Santa Coloma -43%- o Sabadell -con el 53%-. De hecho, de las ciudades catalanas estudiadas en dicho informe es la que presenta menos porcentaje verde.

Y si por una parte hay poca sensibilidad verde en la ciudad, parece que la relacionada con el arte no le va mucho a la cola. Esta semana el Ayuntamiento tuvo que retirar una creación artística de la plaza de Can Colom, en Santa Eulàlia, según fuentes municipales por vandalismo. La obra sufrió daños y es por esta razón que el consistorio decidió llevársela. No obstante, días antes los propios vecinos habían cuestionado la ubicación de las piezas, al lado de una zona de juegos infantil.

Y no podíamos acabar sin comentar que la ciudad se acaba de convertir en una plaza ‘castellera’ de nueve. Así se ha conseguido la mañana del domingo, en una ‘diada’ con la Colla Jove de L’Hospitalet, los Minyons de Terrassa -los encargados de montar el castillo de nueve- y los Castellers de Vilafranca. Un cartel de lujo que coloca la ciudad en el mapa ‘casteller’. La Colla Jove, por su parte, ha hecho también historia, ya que ha conseguido por primera vez descargar un 7 de 6.

Aparte del gran éxito ‘casteller’, la jornada sirve para dar pie a una semana clave, la de la investidura. Siete días en los que, más de uno, puede montarse castillos en el aire. Hasta dentro de siete días.

 

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