Vanity Fair. ¿Una ciudad sin heroína?

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Juan Carlos Valero és periodista i professor de Periodisme. Fundador de BCN Content Factory i editor executiu de El LLobregat.

El nuevo pabellón de la Fira Gran Vía, en gris a la izquierda / BCN Content Factory

El recinto ferial que acoge L’Hospitalet en la zona de Plaza Europa sumará un nuevo pabellón de exposiciones de 60.000 metros cuadrados en el terreno donde ahora se asienta parcialmente una tienda de Porcelanosa, justo enfrente del Hotel Porta Fira, del arquitecto japonés Toyo Ito, que firma también los pabellones feriales de Gran Via. La ampliación ferial, que estará lista en el año 2024, justo al año siguiente de cuando está previsto que concluya el contrato con los organizadores del Mobile World Congress, se completa con un edificio de servicios en la misma parcela. El nuevo complejo se unirá al actual recinto ferial mediante una pasarela que cruzará por encima de la avenida de Juan Carlos I.

La ampliación del recinto ferial en L’Hospitalet nos consolida como una ciudad de ferias y, por ende, una ciudad de turismo económico. De ahí la proliferación de hoteles por la zona. Una decisión, la de instalar el recinto ferial en L’Hospitalet, que pactaron en el año 1988 Pasqual Maragall y Juan Ignacio Pujana, que fueron los verdaderos visionarios y emprendedores de la transformación que ha experimentado el sur de L’Hospitalet y que luego amplió y remató Celestino Corbacho con el diseño de la plaza Europa y el distrito económico.

El motor para la economía que suponen las ferias es indiscutible, no solo porque genera mucho empleo, aunque sea temporal, sino porque supone un tractor para los distintos sectores de los salones, congresos y eventos que acoge. La clave para L’Hospitalet estriba en aprovechar ese conocimiento más allá de emplear a nuestros vecinos como trabajadores para el montaje de estands,  caterings, taxistas y las entrañables kellys, esas profesionales cuyo exótico nombre proviene del popular juego de palabras: “la kelly, la que limpia”, en nuestro caso, las que limpian las habitaciones de los numerosos hoteles que ya tenemos.

Las alcaldesas de L’Hospitalet, Nuria Marín, y de Barcelona, Ada Colau, flanqueando al president de la Generalitat Quim Torra durante la presentación de la ampliación de la fira / BCN Content Factory

Malpensado será quien vea en el encabezamiento de estas líneas la intención de ajar la vanidad de la alcaldesa de L’Hospitalet, Núria Marín, al utilizar el título de la novela de William Makepeace Thackeray, publicada por entregas entre los años 1847-48 y que ha sido adaptada al cine en varias ocasiones. Que nadie se lleve a confusión, porque la traducción al español del título de la novela, como “feria de las vanidades”, es una expresión errónea, porque el que puso el autor realmente hace referencia a la feria de una ciudad llamada Vanity. Además, el título de la novela se completa con la expresión: “Una novela sin héroe”, punto en el que sí que reconozco haber forzado el paralelismo con L’Hospitalet y nuestra alcaldesa, que persigue pasar a la historia de la ciudad como una heroína que se enfrentó a la peor crisis económica. Como decía, la novela no habla de las cualidades de lo vano, es decir, de la arrogancia, presunción, envanecimiento, inutilidad insustancial, ilusión, fantasía, ausencia de realidad, oquedad, vacío, falta de solidez y ausencia de fundamento. Nada de eso.

La expresión feria de las vanidades, por lo tanto, nada tiene que ver con el título del clásico de la literatura inglesa, y menos con la realidad de nuestros dirigentes, puesto que se refiere a una parada que hace el peregrino en una feria interminable en una ciudad llamada Vanidad, en la que el autor pretendía representar la atracción pecaminosa del hombre por las cosas mundanas. Y menos tiene que ver esa expresión con su argumento, cuyo subtítulo “Una novela sin un héroe” resulta muy apropiado porque todos los personajes tienen sus defectos en mayor o menor grado, incluso los más simpáticos muestran debilidades. En resumen, la novela es una sátira de la sociedad victoriana en su conjunto, caracterizada por la hipocresía y el oportunismo. Como ven, nada que ver con nuestro Fair Vanity.

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