Perdiendo el norte

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En L’Hospitalet, a medida que subimos del sur al norte las prioridades varían y van quedando detrás distritos de la cultura, compañías de circo canadienses y experiencias gastronómicas. A diferencia del resto del mundo, en la ciudad el norte pierde ante el sur. Y es que puede que sea cierto aquello que dicen que L’Hospitalet is different.

Esta semana, los barrios del norte de la ciudad y el urbanismo han estado en el centro del debate municipal. A principios de semana, porque Nuria Marín anunciaba en su tradicional conferencia que quería impulsar otro “espacio de centralidad metropolitana”, como la plaza Europa, en el norte del municipio, en concreto en Can Rigal. Y a finales, porque su antecesor en el cargo, Celestino Corbacho, volvía a poner sobre la mesa la, a su juicio, necesidad de solucionar los problemas urbanísticos a golpe de derribo y sustitución.

Corbacho decía esto en el tercer ‘Sopar Crític’ que organiza Foment de la Informació Crítica (FIC-LH) con los alcaldes vivos de la ciudad. Fue el pasado viernes, como siempre, en la Masia Museu Serra, donde se congregaron medio centenar de personas a la espera de escuchar algún anuncio determinante para el futuro político de la ciudad de boca del que fue su alcalde durante 14 años.

Corbacho se desmarca de las listas de Ciudadanos

Que Celestino Corbacho tiene la intención de presentarse a las municipales en las listas de Ciudadanos de L’Hospitalet es un rumor que corre desde hace meses y que el propio ex alcalde se ha encargado de descartar. “Solo volvería a la política si se dan dos requisitos: que me motive y me ilusione”, afirmó Corbacho, que añadió que “no será candidato de Cs”, cargo que, remarcó, pertenece a Miguel García, presenten en la cena y que hizo algún chascarrillo animando al ex alcalde a dar el paso. No obstante, Corbacho dejó lo que se podría considerar una rendija abierta a la posibilidad de dar apoyo a la candidatura naranja de alguna manera. “En política hay más maneras de participar que ir de cabeza de lista”, afirmó, críptico.

El urbanismo y sus contradicciones

Una vez aclarada la duda y acallado, en parte, el rumor, las preguntas de los asistentes llevaron la cena hacia el urbanismo, tema capital en una de las ciudades más densas del continente. El ponente, además, en tal que regidor de Urbanismo durante los mandatos de su antecesor, Juan Ignacio Pujana -también presente en la cena- y alcalde durante el auge constructivo en la ciudad, tenía mucho que decir.

Su mandato estuvo caracterizado por el impulso constructivo de la zona sur de la ciudad, personalizado por la plaza Europa, símbolo del desarrollo urbanístico hospitalense y cuya idea ahora, quizá en un intento de contrarrestar las críticas de la oposición, Marín quiere trasladar al norte de la ciudad, a Can Rigal. Aquí no hay una ciudad a dos velocidades ni se prioriza a unos barrios por delante de otros, mensaje que parece enviar la alcaldesa a la parroquia. Preguntado por la idea, Corbacho se limitó a valorar que “las réplicas no son buenas”, y se preguntó si el equipo de gobierno -el teniente de alcalde Francesc J. Belver estaba presente- había tenido presente cómo retirar la subestación eléctrica de Can Rigal -una acción cuyo coste eleva la factura de cualquier proyecto que se quiera llevar a cabo allí- o qué hacer con el solar que deje el viejo hospital de la Cruz Roja -aquí hay que decir que Marín, pese a no dar claves, aseguró a los periodistas antes de la conferencia anual que esos terrenos servirían para, o bien adecuar un CUAP, o bien esponjar el barrio-, ya que la alcaldesa apuesta por trasladarlo a Can Rigal, como está previsto desde hace la tira. Cuestiones, para Corbacho, que es imprescindible tener claras antes de tirar adelante con el proyecto.

¿Una ciudad a dos velocidades? Marín envía un mensaje claro de que no

Marín, en su conferencia -que llevaba un título tan sugerente como ‘Quan L’Hospitalet decideix ser agosarada’-, defendió la creación de este nuevo espacio de centralidad en el norte de la ciudad, en unos terrenos en los que había previsto un proyecto urbanístico de gran calado que la crisis echó a pique. Entre otros, se pretendía crear una zona verde y ubicar el nuevo Hospital General, que jubilaría al actual, que muestra un estado más que cuestionable. En los últimos años se ha hablado mucho de una zona de la ciudad en la que, para complicarlo todo un poco más aún, tiene terrenos el FC Barcelona. Paralelamente, este espacio que alberga una de las masías más antiguas de la ciudad -que se cae a pedazos- se ha ido deteriorando, hasta convertirse en un vertedero, una situación que los vecinos vienen denunciando desde hace mucho tiempo.

Corbacho junto a su mujer, Carmen, en una de sus intervenciones durante la cena / L’Estrella

Para esta zona de la ciudad, Marín quiere atraer iniciativas relacionadas con el deporte -vinculadas al complejo de L’Hospitalet Nord- y la salud -por la cercanía del futurible Hospital General-. Para el primero, asegura la alcaldesa, se abrirá un concurso internacional de ideas, en la línea del que se pondrá en marcha para decidir el futuro del espacio liberado a las vías del tren.

Por otra parte, y en esta línea, Marín reivindicó una solución para el puente bajo las vías de la línea de Vilafranca y que une Can Serra y el Centro por Can Buxeres, ya que actualmente para cruzarlo es necesario jugársela y pasar o bien esperar a que el semáforo distribuya tiempos de paso entre peatones y los coches que suben y bajan.

El otro gran anuncio de la alcaldesa en la conferencia fue que se abrirá una línea de ayudas para que los vecinos de los 66 bloques de Bellvitge que lo deseen puedan poner fin a una de las cosas más raras y a la vez características del barrio, como es que los ascensores no paren en los rellanos de los pisos, sino entre medias, y que para acceder a tu casa sea necesario subir o bajar siete escalones. Hace 40 años, con unos vecinos jóvenes recién llegados y con ganas de marcha, estos siete escalones no suponían nada. Cuatro décadas más tarde, las piernas no perdonan.

Para poner fin a esta situación, se han planteado soluciones técnicas -que Marín no quiso concretar a la espera de la última decisión de los técnicos- a las comunidades de vecinos, que podrán acogerse a un programa de subvención a fondo perdido del 30% del coste de la obra. Una iniciativa que se impulsa en colaboración con el Consorcio Metropolitano de la Vivienda y el Banco Europeo de Inversiones, que garantizará créditos a interés 0 para aquellas comunidades que no puedan costear el 70% restante, que se puede escriturar y resarcir más adelante. La idea es que ninguna comunidad de vecinos que quiera llevar a cabo esta reforma -no se obligará a nadie a hacer las obras- se quede sin poder hacerla por falta de recursos.

¿El PDU Granvia? Corbacho prefiere mirar a El Prat

Preguntado, como sus antecesores, por su opinión acerca de uno de los planes urbanísticos más controvertidos, el PDU Granvía-Llobregat, Corbacho quiso tirar balones fuera y aseguró que él prefiere poner la vista en la ciudad aeroportuaria planteada en El Prat, el quid de la cuestión del futuro, destacó.

Un proyecto este el de la ciudad aeroportuaria que se plantea a muchos años vista, lo que, para Corbacho, tendría que significar gobernar. “Hay que tener capacidad de anticiparse al futuro”, dijo el ex alcalde, que se jacta de que él siempre ha mirado a 20 o 30 años vista.

Sobre otros proyectos municipales insignia, y siguiendo en el ámbito de plaza Europa, Corbacho tildó de “barbaridad” la cesión de la antigua fábrica Godó i Trias para que aloje el futuro Centro de Medicina Tradicional China. “Yo no luché por esto”, afirmó el ex alcalde aludiendo al “arduo” proceso de negociación con los propietarios de la fábrica en su momento para que pasara a manos municipales.

Su ruptura con el PSC

Hace aproximadamente un año, Corbacho rompió su carnet del PSC. Por aquel entonces se dijo que Corbacho no se sentía valorado y que había sido apartado. En la cena con FIC del viernes, el ex alcalde contradijo esta versión, asegurando que nunca le habían tratado mal y que siempre había contado con cargos, y que “algún burócrata” filtró esa noticia.

Corbacho vinculó su decisión de abandonar el PSC al no verse arropado por el partido el día 8 de octubre de 2017, cuando tuvo lugar una gran manifestación constitucionalista en Barcelona, a la que asistió. El PSC, pese a dar apoyo a la movilización, tan solo envió como representante del aparato al secretario de Organización, Salvador Illa, o miembros destacados como el diputado hospitalense David Pérez.

La próxima cita de los ‘Sopars Crítics’ de FIC tendrá lugar el 1 de marzo en el mismo escenario, la Masia Museu Serra, con la alcaldesa Nuria Marín como invitada.

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