La transición energética desde una ciudad

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Manuel Domínguez (izq.) y Genís Pascual.

Manuel Domínguez és historiador i professor de Secundària, president del Centre d’Estudis de L’Hospitalet i autor del bloc Local – Mundial.  Genís Pascual és catedràtic jubilat de Física i Química de l’Institut Mercè Rodoreda. Membre d’El Casalet i del Centre d’Estudis. Coordinador de les activitats d’educació ambiental de les escoles de l’Agenda21 i del Padrins del Riu.

 

Dos fenómenos se producirán en las próximas décadas: el agotamiento de los combustibles fósiles y la aceleración del cambio climático, provocado en buena parte por el consumo que hemos hecho y haremos hasta su último gramo de estas fuentes de energía tan contaminantes.

Ya tendríamos que haber comenzado seriamente la transición energética hacia las fuentes renovables y no contaminantes, pero no lo hemos hecho. Mientras más tarde empecemos, la transición será más traumática, porque, a ver si lo entendemos de una vez, es inevitable.

Muchas ciudades ya han tomado medidas, en todo el mundo. Una de las más inmediatas (aunque impopulares) es limitar el uso del automóvil y ceder el espacio público a los peatones. Hablamos con justificada frecuencia de la altísima densidad de población de L’Hospitalet. De lo que no hablamos tanto es de los 8.786 vehículos/km2 que tenemos en la ciudad.

Si el gobierno municipal ha sido valiente y ha acertado con la reforma de la Calle Progrés, ¿por qué no ha sido coherente en las reformas de otros barrios tan saturados como Collblanc-Torrassa? Hemos de ser conscientes de que hay barrios en los que se disfruta de la condición de tener super-manzanas: Bellvitge es un par de ellas, Granvia Sud… ¿Nos podemos plantear hacer lo propio en algunas zonas de Pubilla Casas, Centre, Sant Josep, Les Planes…? Al menos plantearse la prioridad invertida.

Pero la transición energética va mucho más allá, y en los últimos años hemos retrocedido en los serios avances de la década anterior. Las acciones medioambientales en la ciudad han sido impulsadas por entidades y centros educativos, que han sido progresivamente abandonados por la institución municipal: la sostenibilidad ha desaparecido de la agenda del gobierno municipal.

El Consell de Sostenibilitat constituido el año 2000 estableció el camino a a seguir desde la firma por parte del Ayuntamiento de la Carta de Aalborg para proceder a una verdadera revisión de la función del municipio, con la redacción de una auditoría ambiental de la ciudad y el diseño de los correspondientes planes de acción y la identificación de los indicadores que permitirían comprobar el grado de cumplimiento de los acuerdos.

El trabajo realizado por un amplio conjunto de entidades y personas de todo orden durante las dos primeras legislaturas del milenio, se plasmaron en la realización de diversos FORUMS ambientales y el establecimiento de ciertas medidas que implicaban a la administración municipal y a toda la ciudad, con medidas de ahorro energético, aumento del reciclaje y utilización de materias más sostenibles.

El Consell de Sostenibilitat desapareció hace unos años, argumentando que sus cometidos serían asumidos por el Consell de Ciutat. Desde su creación, junto con los correspondientes consells de districte, esta institución ha obviado los temas relativos al medio ambiente, considerando que había temas más importantes que tratar.

La organización del gobierno de la ciudad perdió la Regidoria de Medi Ambient sin que sus funciones fueran asumidas por ningún otro organismo municipal. Se comentó que no era preciso, ya que cada departamento asume la gestión ambiental en el ámbito de su cometido. Esto se traduce que nadie se ocupa de los temas ambientales.

Se ha mantenido la educación ambiental, debido a la experiencia de muchos años que en este campo acreditan muchos centros escolares de la ciudad y a la pervivencia de una técnica municipal que acogía e impulsaba el desarrollo de actividades a nivel escolar, contando con la dinamización de la Agenda 21 escolar realizada por el Casalet a través de una subvención municipal.

Durante doce años se cohesionó un grupo de trabajo que había nacido en el año 2000 a través del cual se coordinaban y se coordinan las actividades tanto de cada escuela en particular como las actividades colectivas, especialmente El Dia de l’Aigua, en el riu Llobregat, y el Acte de Cloenda, que han permitido hasta la fecha el intercambio de experiencias entre los centros.

La substitución de la técnica municipal ha dificultado la realización de las actividades programadas en los cursos anteriores. En este curso ya se ha descartado la Décima Pedalada escolar, debido a la falta de colaboración de la persona interesada. El seminario de formación de competencia municipal, dirigido al profesorado de las Escoles Verdes y las de la A21 escolar está por programar.

Los temas del medio ambiente no venden: sólo se producen respuestas puntuales a denuncias puntuales. No hay un organismo rector de la sostenibilidad, que ha sido olvidada en el fondo de algún cajón de algún técnico y que no saldrá a la luz por la sola acción municipal. ¿Son temas considerados obsoletos?

Mientras tanto, continuamos recalificando suelo para hacerlo edificable y concedemos más y más licencias de construcción. La operación del PDU Granvia puede acabar con las últimas tierras agrícolas y ceder más espacio al asfalto y al coche. Y nos cuesta incorporar el patrimonio natural dentro del Catálogo municipal. Podemos hacer mucho más por la sostenibilidad desde una ciudad.

Per saber más, puedes acceder al Quadern d’estudi sobre La gestió del medi ambient a L’Hospitalet.

 

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