De ascensores, efemérides y arqueología

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Crònica de la setmana del 3 de desembre a l’Hospitalet de Llobregat

La anestesia pre Navideña y el acueducto de la Constitución y la Purísima han contribuido a que esta haya sido una semana atípica. Corta en lo que respecta a obligaciones -para algunos- pero intensa en lo que se refiere al calendario litúrgico, que nos indica que de aquí a un par de semanas estaremos, en el mejor -o peor- de los casos, con una pandereta cantando las alabanzas de la Nochebuena, o riñendo con el cuñado por el último langostino o un análisis ad hoc de la entrada de Vox en el parlamento andaluz -la actualidad nos está dejando una retahíla de temas para cabrearnos en la cena de Nochebuena que tira de espaldas; prepárense-.

Sean cuales sean sus perspectivas, el calendario ha marcado esta semana una efeméride importante como son los 40 años de la aprobación de la Constitución. En la ciudad no ha habido grandes actos de ningún signo, a diferencia de Terrassa, Girona o Madrid, entre otros lugares que podríamos citar, pero no ha sido ajena a los sentimientos que desata una jornada como esta. En el plano político no ha habido novedades: los PSC, Cs y PP han defendido a capa y espada el acuerdo constitucional, los sectores independentistas lo han puesto en duda mientras que el espectro de los comunes aboga por revisarla y reformarla. La ciudad también amaneció con carteles de las JERC pidiendo república y cuestionando la Carta Magna.

Que sirva como apunte y con el simple ánimo de informar: el 92,5% de los hospitalenses votaron sí a la Constitución en 1978, ante el 3,4% de noes y una abstención del 36%.

Pero los tiempos cambian. De hecho, el día 10 a última hora de la tarde hay prevista una sentada ante l’Acollidora para pedir la libertad de los presos independentistas, mientras que el día 11 tendrá lugar una asamblea en el Ateneu la Iaia de Santa Eulàlia para informar sobre el proceso de primarias independentistas de L’Hospitalet.

No será el único acto político trascendental de la semana del 10 de diciembre -y ya dejo de hablar del futuro para repasar la semana que hemos dejado atrás-, puesto que el día 11 el concejal de gobierno Rafa Jiménez –ex de Guanyem– presentará en el Centro Cultural Bellvitge el partido del que es cabeza de lista en L’Hospitalet, Izquierda en Positivo, nada más y nada menos que con el exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, cara visible de los apoyos a esta nueva formación junto con otros históricos como Paco Frutos, ex secretario general del PCE.  

Los ascensores de la estación de Bellvitge, más cerca

Poco antes de irnos de puente, Renfe anunciaba que había adjudicado las obras de mejora de su estación de Bellvitge-Gornal que contemplan la instalación de cuatro ascensores para mejorar la accesibilidad. Se trata de una demanda histórica del vecindario, que desde hace años vienen denunciando, y con mucha razón, las dificultades con las que se encuentran muchos vecinos ante las decenas de escalones y la falta de medios para sortearlos. Además, se modificarán los andenes para evitar los huecos que quedan entre estos y los trenes. Las obras se han adjudicado por un importe de unos 3 millones de euros y está previsto que duren 11 meses. De momento, solo se sabe lo que prometió el anterior ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en febrero, que es que los ascensores estarían listos a finales del año que viene. Habrá que verlo.

Los numerosos escalones que hay que sortear para acceder a la estación de Bellvitge / Ayuntamiento de L’Hospitalet

L’Hospitalet, ¿una zona arqueológica?

Puede parecer extraño, aunque pensado fríamente no lo sea, pero L’Hospitalet es una zona interesante para la arqueología. Nuestra situación, cercana a Barcelona y a la zona del Delta, nos hace un territorio propicio para albergar yacimientos importantes de toda índole. Un lugar concreto de la ciudad que viene centralizando dicha consideración es el ámbito del castillo de Bellvís y el parque de la Torrassa, donde desde hace unos días un arqueólogo ya vigila las obras del campo de fútbol que se quiere construir allí. Este profesional, tal como avanzó L’Estrella el mes pasado, estará al tanto de si se desentierran restos arqueológicos durante los trabajos de construcción del equipamiento.

Sea como sea, el Grup de Patrimoni no se conforma y pide que este ámbito sea declarado Zona de Expectativa Arqueológica (ZEA), ya que considera que el simple hecho haber contratado el consistorio a un arqueólogo es muy indicativo. Esta declaración, no obstante, obligaría a hacer prospecciones previas sobre el terreno antes de acometer cualquier obra o remoción de tierras, cosa que podría paralizar las obras del campo de fútbol.

El patrimonio sigue en el once titular de la actualidad hospitalense. Y es que, por otra parte, a lo largo de esta semana Can Trinxet Viu ha seguido con su importante labor de limpieza del complejo industrial.

Un ejemplo de la falta de civismo de algunos usuarios de Mobike / ERC-LH

Y si el patrimonio da que hablar, no lo es menos la movilidad. Desde el aterrizaje de Mobike, la empresa de alquiler de bicicletas eléctricas, en la ciudad hace un par de meses se han multiplicado las incidencias y las quejas por la falta de civismo de algunos usuarios, que no tienen ningún reparo de dejar la bici en plena calle o incluso delante de l’Acollidora, en plena Rambla. ERC ha recogido estas críticas y ha pedido explicaciones al gobierno municipal, que se entesta en asegurar de que se trata de casos aislados. Los republicanos, por su parte, pedirán que las bicicletas eléctricas solo se puedan estacionar en puntos habilitados para tal caso y medidas para sancionar las malas conductas.

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