A las puertas de la contradicción

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Escaparate de Navidad en L'Hospitalet de Llobregat / Estrella L'H

Crònica de la setmana del 26 de novembre a L’Hospitalet de Llobregat

 

Escaparate de una sucursal bancaria en L’Hospitalet en Navidad / Estrella L’H

Esta semana hemos entrado en diciembre, el mes donde posiblemente se percibe con más claridad la gran distancia entre nuestros ideales y nuestras realidades. Ya están encendidas las luces de Navidad, los escaparates rebosan objetos dorados, plateados, rojos, verdes y blancos… Y si desviamos la mirada seguimos encontrando sucursales bancarias empapeladas de periódicos y carteles donde puede leerse: “Este banco echa personas a la calle”, “Stop Desahucios”.

Durante este mes parece que estamos más abiertos a ayudar a otras personas que se encuentran en peores condiciones que nosotros; algo que explica, en parte, las grandes campañas solidarias como la que esta semana ha puesto en marcha el Banc dels Aliments, también en L’Hospitalet de Llobregat, para recoger “alimentos básicos para conseguir que las personas más necesitadas de nuestro entorno reciban ayuda alimentaria”. El Banc dels Aliments calcula que un 20% de la población catalana vive en situación de pobreza, por lo que no resulta descabellado pensar que uno de cada cinco hospitalenses viven en precario.

A nivel local, podemos sentirnos muy orgullosos de que Espai de Ciutadania, la coordinadora de casi una treintena de entidades hospitalenses, siga convocándonos a reunirnos todos los lunes delante de la escultura de l’Acollidora de las Ramblas para reivindicar los derechos de las personas refugiadas.

 

 

La celebración de lo bueno también encaja muy bien con el espíritu navideño, y es por ello que todos podríamos sumarnos a los homenajes que se han celebrado esta semana, como el dedicado a la Guardia Urbana en reconocimiento del trabajo realizado a lo largo del año para garantizar la seguridad en la ciudad, justo en la semana en que el Ayuntamiento ha informado de que este cuerpo policial ha detenido a ocho personas vinculadas al tráfico de drogas en los Bloques de la Florida en los últimos meses.

En dicho homenaje –y no me refiero a la nota de prensa- se han entregado también dos medallas a la colaboración ciudadana: a Manuel Piñar, como presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de L’Hospitalet; y a Rachid Jaouad, quien salvó la vida de una persona que estaba sufriendo un atraco con arma de fuego en la calle.

 

Los protocolos o procedimientos para la mejora de algún aspecto concreto también constituyen motivo de celebración. Por eso, damos la bienvenida a la creación de un Protocolo contra las agresiones sexistas en las fiestas, al que se han adherido más de una treintena de entidades el pasado 29 de noviembre. Este documento, según se explica en la noticia del Ayuntamiento, da cumplimiento a una moción del Pleno municipal del 27 de septiembre de 2016 –ejem-.

 

Las huelgas, expresión de desespero

En paralelo a estas y otras iniciativas de corte solidario y empático, se han producido numerosas manifestaciones y  huelgas en sectores clave como la sanidad, la educación o la seguridad, expresiones todas ellas de un profundo malestar y, en cierta medida, de desesperación, ante la falta de recursos que permitan realizar el propio trabajo de manera profesional y ofrecer un servicio de calidad para todo el mundo.

 

 

Además de las huelgas promovidas por los profesionales de la medicina, docentes y bomberos, L’Hospitalet de Llobregat se ha sumado a la manifestación realizada por los y las trabajadoras de los servicios sociales para denunciar la agresión sufrida por una trabajadora durante el ejercicio de su actividad laboral; hecho que se repite con demasiada frecuencia y que los sindicatos mayoritarios atribuyen a “políticas poco efectivas, improvisadas y a la falta de recursos para poder ofrecer la respuesta social adecuada”.

El número y coincidencia de reivindicaciones realizadas durante esta semana no tiene tanto que ver con el calendario religioso-cultural, como con el político-económico, pues es en estas fechas cuando se elaboran los presupuestos y, por tanto, se percibe con claridad cuáles son las prioridades reales de un gobierno, bien municipal, bien autonómico, bien estatal.

En todo caso, no puede negarse que constituyen una evidencia palpable del malestar existente en la sociedad y de cómo los grandes discursos y las supuestas prioridades manifestadas por la clase política no concuerdan con la situación real que se vive y percibe en la calle.

 

Otro pleno municipal, otra oportunidad

Los plenos municipales también constituyen una fuente de información digna de consideración, para conocer las prioridades que se marcan tanto el Gobierno municipal como la oposición, así como la manera en que se expresan nuestros representantes, tanto desde el punto de vista técnico como ético.

Este año no ha sido posible por falta de recursos, pero habría que comparar el pleno celebrado el último martes del mes de noviembre con el pleno del Consell de Nois i Noies celebrado el 30 de noviembre con motivo del Día Internacional de las Ciudades Educadoras. Esta cronista apostaría una importante suma de dinero a que más de un concejal del Consistorio se pondría rojo, al menos en su fuero interno, si tuviera que asistir a la comparación de dichos plenos ante un auditorio de estudiantes de la ciudad.

Tampoco pinta muy bien la expulsión del concejal Pedro Alonso del Grupo Municipal del Partido Popular, y que constituyó el primer punto del orden del día del Pleno municipal. Ni que hayan salido a la luz las fuertes discrepancias existentes entre la asamblea local de la CUP L’Hospitalet y el grupo municipal CUP-Poble Actiu. No porque no pueda haber diferencias de opinión, algo natural en democracia, sino porque se habla explícitamente de campañas de descrédito, calumnias, etc., que muestran lo que el ser humano es capaz de hacer por alcanzar dinero, poder y fama… Tres valores a los que no se hace ninguna referencia cuando nos dirigimos a los jóvenes, y que ponen en evidencia, una vez más, las grandes contradicciones en que nos movemos.

Y no es la única. Otros vecinos han detectado y siguen detectando muchas más.

 

 

 

El mes de diciembre, el mes de la Navidad, no deja de constituir una gran oportunidad. Para celebrar lo bueno que hemos conseguido, para valorar a las personas que nos inspiran como ejemplos a seguir, pero también para despertar y tomar conciencia de nuestras incoherencias personales, familiares, profesionales y cívicas. Siempre que queramos abrir la puerta, siempre que queramos escuchar.

 

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