Bernabé Vera es un hospitalense nacido en Lima que busca estabilidad laboral para sacar a su familia adelante / Paco Durán

Entrevista a Bernabé Vera, oficial de primera, realitzada per Francisco Durán, periodista.

Bernabé Vera Sanginés es un hospitalense nacido en Lima. Como tantos migrantes, abandonó su país en busca de, al menos, una expectativa de bienestar. La crisis del tocho no derribó los edificios, los dejó a medio hacer. Los que sí fueron cayendo fueron trabajadores como Bernabé, que plantó cara a la adversidad, hizo un curso de reciclaje profesional, aprendió un nuevo oficio y ha sufrido la precariedad de encadenar periodos de trabajo y periodos de desempleo… e incertidumbre. Ahora forma parte de un plan de empleo municipal, a la busca de la ansiada estabilidad.

Eres operario de un plan de empleo del Ayuntamiento, ¿cómo llegaste ahí?

Pues estuve trabajando en la construcción hasta 2009, cuando se vino abajo el boom inmobiliario. Y, claro, entonces estuve haciendo diferentes faenas hasta que vi un curso de soldadura que organizaba el INEM. Era un curso de 6 meses y me pareció una oportunidad. Entonces me dieron un título, gracias al cual también pude trabajar en otras dos empresas como soldador. Pero también ahí se me acabó el contrato. Y fue cuando después de estar unos meses en el paro me pude inscribir aquí, en una oferta que vi aquí en el CEMFO (Centro Municipal de Formación y Orientación al Trabajo), de encargado de soldadura.

¿Y qué has estado haciendo?

Hemos hecho muchas faenas, en el Parque de la Torrassa, adecuando pisos sociales, haciendo obras de mejora en el cementerio y ahora instalando la nueva fuente, aquí en la avenida Carrilet.

Trabajo manual, sin tecnología…

Para nosotros un trabajo de herrería hecha a mano, como esta fuente de herrería que estamos instalando aquí, es muy gratificante. Sobre todo cuando la acabas viendo, después de haber doblado la chapa solo con la máquina de soldar y la radial, sin apenas tecnología, te da mucha satisfacción. Ahora tendremos que ir a una instalación deportiva y también tendremos que hacer piezas a mano. A veces piensas que está bien que la tecnología avance y facilite el trabajo, pero mis dos compañeros y yo nos hemos sentido muy satisfechos de haber podido hacer estos trabajos a mano.

Viniste de Perú, ¿de qué ciudad o pueblo?

De Lima, de la capital.

¿Por qué viniste?

Bueno, digamos que en Perú, por más que trabajes, el sueldo apenas te da para poco más que sobrevivir. Y, bueno, mi hermana, que había emigrado antes que yo me ofreció la posibilidad de venir aquí, a L’Hospitalet, con un contrato de trabajo y mi familia y yo llevamos aquí 14 años.

¿Se han cumplido tus expectativas? 

Bueno, al mes de llegar aquí ya estaba trabajando con un contrato y noté la diferencia sobre todo en el sueldo. Porque en Perú trabajaba de peón y aquí tenía un buen sueldo comparado con lo que cobraba en mi país. Y en apenas dos años subí a categoría de maquinista y todavía noté más la diferencia.

Un curso de soldadura le ha permitido contar con más salidas profesionales / Paco Durán

¿Te sientes acogido o todavía inmigrante?

Esa idea ya me la he quitado de la cabeza. Por ejemplo, al principio de venir aquí, cada año volvía a Perú porque extrañaba mi país, pero en uno de aquellos viajes noté que ya no me sentía bien adaptado a mi ciudad, a Lima, por todos los problemas que hay allí, como la inseguridad y el desorden. Y por dentro sentía que ya me había acostumbrado a la tranquilidad de aquí, a que si trabajas te paguen el salario puntualmente, a cotizar a la Seguridad Social… Y ya te digo, la última vez que fui a Perú fue hace 9 años, hace 9 años que no voy a mi país y tampoco siento la necesidad de ir. Además, también tengo a mi hija aquí, que justo tiene 9 años, y creo que su vida está hecha aquí. De hecho, a veces le pregunto si le gustaría ir a Perú y le enseño fotos y vídeos de allí y no le despierta demasiado interés…

¿Cómo se llama tu hija?

Andrea.

¿Y no querrías llevarla Perú para conocer a la familia, el país?

Mi madre lleva 16 años viviendo aquí y también mi hermana, así que la familia siempre ha estado cerca. Y mi hija ha nacido y crecido aquí y, sinceramente, no noto que tenga la necesidad o la curiosidad de conocer Perú.

Vives en la Torrassa…

Mira, cuando yo vine, en La Torrassa no había tanta inmigración como hay ahora, lo cual tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, cuando vine aquí, conseguir productos latinos era casi imposible y ahora encuentras tiendas latinas en cualquier esquina. Quizá el inconveniente que veo es que ha venido gente, de mi país y de otros países, que no sabe comportarse correctamente y piensan que aquí se puede hacer lo mismo que allá y no respetan las normas de convivencia.

¿Te has sentido discriminado en este tiempo?

Al principio sí notaba cierta desconfianza por parte de la gente. Por ejemplo, cuando subía en el Metro veía gente que hablaba en castellano y cuando yo entraba en el vagón entonces hablaban en catalán, como si no quisieran que me enterara de lo que estaban hablando. Y ahora por ejemplo sí que he notado un par de veces que cuando entro a la estación o subo al vagón hay gente que, lamentablemente, agarra fuerte el bolso o se mete el móvil en la chaqueta por miedo a que yo les pueda robar o les vaya a hacer algo malo. Y esa sensación sí la he sentido al menos un par de veces, sí.

¿Cómo ves la marcha de miles ciudadanos de países centroamericanos hacia Estados Unidos?

Siento un poco de pena por esa gente porque sé que huyen de la pobreza, de la guerra, de las pandillas, las maras de los países centroamericanos. Pero también tengo la sensación de que no se puede entrar de esa manera porque cada país tiene sus leyes y difícilmente Estados Unidos va aceptar que entren sin papales.

Los papeles, el gran problema, ¿no?

Sucede también aquí, por ejemplo, donde también hay inmigrantes que vienen sin papeles y la gente de aquí piensa que pueden quitarle el trabajo a gente que sí tiene papeles y están en situación legal. A mí sí que me consta que hay empresas que botan (despiden) a personas que tienen papeles para contratar a otras personas que no tienen papeles y, claro, cobran menos. Yo tengo una amiga que trabajaba en una casa y le pagaban la Seguridad Social y la acabaron botando para coger a otra sin papeles a la cual le pagan en negro. A mí eso me hace pensar y me cuestiono si es bueno que haya tanta inmigración ilegal. Pero es un asunto muy, muy difícil.

¿Qué es lo que más te gusta de LH?

Me gusta mucho ir al parque de Les Planes y con mi hija voy muy a menudo. Por ejemplo, yo no sabía ir en bicicleta porque en Perú nunca aprendí. Y como mi hija sí que tiene bicicleta, pues siempre la tenía que acompañar pero caminando. Y un día me dijo: “Papá, ¿por qué no vienes conmigo a andar en bicicleta?”. Y eso fue lo que me convenció de comprarme una bicicleta y ahora podemos ir a pasear en bici mi hija y yo. Así que mi hija ha sido el motor, la motivación, que me ha hecho aprender, a mi edad, a ir en bicicleta. Y, en general, para salir adelante.

Estás en los últimos meses del plan de empleo, ¿qué esperas del futuro?

A ver, un poco de incertidumbre sí que hay porque el plan de empleo es de un año y ya llevamos algo más de 8 meses y cuando acabe habrá que buscar trabajo. Pero ha sido muy positivo. He conocido muy buenos compañeros y haber sido encargado de soldadura durante un año me ha servido para darme cuenta de que tengo capacidad para dedicarme a este oficio. Supongo que me seguiré dedicando a la soldadura y, si no es posible, pues me buscaré la vida en la construcción, en la limpieza o donde sea, no tengo problema en hacer cualquier tipo de trabajo.

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