La vuelta al cole

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Manuel Domínguez és historiador i professor de Secundària, president del Centre d’Estudis de L’Hospitalet i autor del bloc Local – Mundial

Con el otoño llega el inicio del curso, o mejor dicho, de los cursos. Aunque no hay que olvidar las muchas actividades educativas (y sociales) que han hecho esplais y fundaciones durante el verano.

Han empezado el curso más de 35.000 alumnos/as en los centros de primaria, secundaria y formación profesional de la ciudad. Y también han comenzado las escuelas de primer ciclo de primaria, de educación especial, de adultos, la oficial de idiomas, la de artes plásticas y diseño, la de música, etc.

Este curso han aumentado las aulas y tenemos algunas novedades destacables, como un nuevo instituto (que esperamos que lleve el nombre de Jaume Botey) y un instituto-escuela en el Gornal. No podemos anunciar la novedad de la construcción de las escuelas Paco Candel y Ernest Lluch, y siguen en barracones.

Ajuntament de L’H.

A las dificultades propias de la fantástica tarea que es la enseñanza hemos de sumar el inexplicable mantenimiento de algunos de los recortes que impuso el neoliberalismo durante la crisis y las repugnantes acusaciones que hace el nacionalismo español en el marco del debate político actual.

Sobreponiéndose a las adversidades, los claustros de cada centro, lejos de acomodarse, se embarcan en proyectos pedagógicos de diversa índole y dan vueltas y más vueltas para encontrar la manera de enseñar mejor. Ya notarán algunas de las novedades cuando reciban en casa los boletines de notas.

Una potencia pedagógica

Porque lo hemos de decir alto y claro: l’Hospitalet es una potencia pedagógica. En nuestros centros se desarrollan algunas de las experiencias de enseñanza y aprendizaje más innovadoras y fructíferas: las actividades de aprendizaje servicio, el Ciclo de Promoción de Igualdad de Género del Vilumara, los espacios familiares, la Comunidad de Aprendizaje del Joaquim Ruyra, los violines del Pau Vila, los proyectos de la Xarxa de Competències Bàsiques, etc…

Pero donde no estamos teniendo tanto éxito es en los estudios universitarios. En el curso pasado, el último del que se han publicado datos, hubo unos/as 4.600 universitarios/as (hay más mujeres que hombres) en la ciudad. Una cifra tan baja no se veía desde 1990.

Es verdad que una parte de la reducción se debe a la menor cantidad de jóvenes en edad de ir a la universidad. Pero la reducción más importante se da entre las personas que cursan carreras con más de 24 años. En 2007 eran el 45% del total, mientras que en 2017 eran el 31%. En un mundo laboral y académico en el que parece que tener un máster es fundamental, nuestros/as jóvenes puede que estén perdiendo competitividad.

El plan de estudios conocido como “de Bolonia”, las tasas universitarias más caras de España, la crisis económica que dicen que se ha acabado y la falta de amigos que sí que han tenido Casado, Cifuentes, Montón, Urdangarín y otros personajes (que sepamos por ahora) están castigando a la juventud de l’Hospitalet, y estropean el ascensor social.

Mientras tanto, los esplais y fundaciones continúan acogiendo a más de 2000 niños y niñas cada tarde (o no tan niños, como muestra el sofá del Club Sanfeliu), los clubs deportivos hacen mucho más que deporte y las escuelas de todas las etapas acogen, educan y enseñan. Es una especie de milagro cotidiano.

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