Llueve sobre mojado

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La confluencia de las calles Prat de la Riba y Rodés suele ser escenario de grandes inundaciones / Jordi Monrós

Crònica de la setmana del 8 d’octubre a L’Hospitalet

 

Semana pasada por agua. Esta ha sido la tónica de los últimos siete días, marcados por una actualidad que se empeña en ser más bien “viejalidad” -¿existe este palabro?-; una actualidad camuflada con un sayo de novedad del todo a cien que no consigue tapar el hecho de que no hay nada realmente nuevo. Literal y metafóricamente hablando, que ya me estoy enredando: llueve sobre mojado en L’Hospitalet.

La semana comenzaba animada en Collblanc-Torrassa, en concreto en la calle Holanda, con la apertura de un establecimiento de Haibu, empresa conocida por sus pisos colmena que lleva semanas de tira y afloja con el Ayuntamiento de Barcelona. Y como no podía ser de otra manera, lo que no quiere Barcelona -o intenta expulsar- va a parar a su periferia. Y aquí, amigos, tenemos todos los números de la rifa.

Como ya informamos en el pasado L’Hospitalean2, la alcaldesa Marín anunció vía Twitter que la guardia urbana había procedido a levantar acta y a cerrar el local de Haibu en la calle Holanda, en este caso dedicado únicamente a la exposición y no como viviendas. La empresa, el mismo domingo y el lunes, contradijo esta información en las redes y aseguró que seguían abiertos, y atribuyó todos estos movimientos a lo que consideran una “campaña de desprestigio y manipulación por parte de grandes promotores e instituciones” para paralizar lo que definen como “un proyecto ciudadano asociativo y digno”. Uno de los responsables de la empresa explicaba todo este ‘envolao’ desde las oficinas del Ayuntamiento, donde estaba llevando a cabo los trámites para conseguir una licencia de exposición para el local.

El local de Haibu situado en la calle Holanda de L’Hospitalet

Pero pese a que la alcaldesa aseguró en Twitter de que L’Hospitalet no quería pisos colmena, Haibu ha asegurado en un comunicado enviado a los medios el miércoles pasado que desde el consistorio les estaban informando “de cómo adaptar el local a la normativa para conseguir la licencia de exposición”. De hecho, el mismo lunes fuentes municipales informaron de que las actas y sanciones de la urbana se debían a que el establecimiento “no tenía la licencia correspondiente”. ¿Se trata entonces de un simple tema de licencias? ¿Y todo aquello de que en la ciudad “no tienen cabida los pisos colmena” y que esta “no es la vía” para garantizar una vivienda digna para todos?

L’Hospitalet puede que no quiera pisos colmena, pero no les importa acoger un local donde se expongan estos pisos para que los futuribles clientes tomen medidas y se decidan. Sin entrar a valorar la idoneidad o no de este tipo de viviendas -contra las cuales ya se han pronunciado algunos partidos de la oposición como ERC; no deja de ser comprensible, puesto que pretenden emular el camarote de los hermanos Marx, metiendo a ciento y la madre en espacios reducidos-, no deja de ser curiosa la manera de comunicar del gobierno municipal y pone de relieve la falta de coordinación metropolitana a un problema común como el de la vivienda. Llueve sobre mojado en la ciudad.

Tercera tromba de agua en dos meses

Y llegó el martes, y con él la gran tromba de agua que volvió a traer el caos al área metropolitana, con especial intensidad en L’Hospitalet, donde se cerraron estaciones de metro, se cortaron líneas del Tram y San José volvió a convertirse en los rápidos del Orinoco. Para los históricos del barrio como un servidor, una imagen nada nueva y que tiene en la esquina de Prat de la Riba con Rodés uno de sus epicentros y surtidor de imágenes impactantes para Antena 3 y Telecinco -seguro que todavía recordaréis a aquel contenedor surfista del año pasado-.

Una situación, la de las inundaciones, que se da cada vez que llueve con especial intensidad en esta zona de la ciudad -jalonada, eso sí, por antiguas rieras, como la dels Frares, hoy en día ya cubierta- y que nos lleva a preguntarnos si sería necesaria una actuación a fondo para mejorar los colectores y evitar episodios similares.

Motobike: ¿falta de civismo o de previsión?

Las semana pasada ya apuntábamos en esta sección cómo algunos usuarios del nuevo servicio de bicicletas eléctricas de alquiler Motobike aparcaban en lugares poco adecuados, dificultando con ello la movilidad de personas con discapacidad, ancianos o invidentes. En el siguiente hilo de Twitter, obra de un vecino que ha ido recopilando fotografías al más puro estilo WTF, se pueden ver algunas de las más imaginativas:

Sin dejar de culpar a los usuarios que ven normal dejar una bici aparcada en cualquier rincón, bloquearla y “que se ocupe Michigan” -como diría el jefe Wiggum-, es necesario que la administración tome partido y sancione estos comportamientos que precisamente ponen trabas al objetivo último de la instalación de servicios como este de Motobike, que es mejorar la movilidad y avanzar hacia una ciudad más amable. Otra cuestión recurrente en L’Hospitalet.

¿Solución a la vista para el castillo de Bellvís?

Otro de los pleitos recurrentes de las últimas semanas tiene que ver con el patrimonio, y en concreto con el castillo de Bellvís, en la Torrassa. Perseu presentó una instancia el martes pasado en el registro del Ayuntamiento pidiendo que se paralizaran de manera preventiva las obras del campo de fútbol de la Torrassa y la incorporación de un arqueólogo que las supervisara, debido a la cercanía de estos terrenos del parque que da nombre al barrio al castillo y a unos restos ibéricos hallados en los años 30.

A la espera de la respuesta municipal de esta instancia, sí que parece que se abre un resquicio para la esperanza. La plataforma en defensa del castillo de Bellvís ha informado a L’Estrella de que la reunión que mantuvieron el miércoles con el regidor del Distrito, Cristian Alcázar, fue positiva, ya que, según cuentan, el regidor se comprometió a hacer lo que se dijo en el Consejo de Distrito, esto es: se sustituirá el muro que rodea el castillo por una valla, se limpiará el perímetro, se protegerá el muro original, se sustituirá el tejado y se contratará un arqueólogo. Y los vecinos y vecinas podrán decidir el uso del Castell. ¿Convencidos? El lunes se celebrará una asamblea y sabremos la respuesta. ¿O será otra promesa municipal referente al patrimonio que no se cumplirá?

Llueve sobre mojado en la ciudad, y esta semana, además, literalmente. Al menos, tal y como han ironizado algunos usuarios de Twitter concienciados con la limpieza de la ciudad y el civismo, la tromba de agua del martes ayudó a limpiar algunos rincones de la ciudad cuyo estado deja mucho que desear.

Fotografía cortesía de L’HPocNet.

 

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