La plaza de la Libertad

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La plaza de la Libertad es uno de los pocos casos de bautismo popular por parte de los vecinos que reivindicaban el espacio como una zona verde para el barrio. Concretamente, esto ocurrió el 18 de septiembre de 1977 tras una gran manifestación y, a partir de las asambleas que se hicieron posteriormente, se decidió denominar este espacio como “Plaza de la Libertad”. Un participante en la protesta cogió un papel ese día, puso el nombre decidido por todos y lo pegó en una de las paredes.

Hay que tener en cuenta que, en aquellos momentos, tanto el movimiento obrero como el vecinal que vivían los últimos años del franquismo y de la Transición, tenían un alto contenido político donde se reivindicaba el final de la dictadura y el advenimiento de las libertades democráticas. De ahí vino la idea de bautizar a esta plaza con el nombre de Libertad.

Un emblema de La Florida

La plaza Libertad está situada en el barrio de La Florida entre las calles Levante y Pedraforca, por un lado, y entre la avenida Miraflores y la calle Bóviles, por el otro.

Con anterioridad, en el mismo lugar donde ahora existe esta plaza, había una fábrica de piezas de cerámica denominada “Bóvila dels Valencians”. Hay que recordar que toda esta zona estaba prácticamente deshabitada, todo eran campos y abundaban las bóvilas, que se dedicaban a la elaboración de ladrillos y otros materiales de construcción.

La vida de esta bóvila se prolongó hasta los primeros años 70 aunque al final de la década, perdió su actividad y permaneció cerrada. A su alrededor empezaron a planificarse y abrirse calles como las que adoptaron el nombre de Llevant, Miraflores y Bóviles que seguían el patrón del Plan Urbanístico de 1926. Entre los años 50 y 60 se produjo un crecimiento explosivo del barrio de la Florida.

Al cerrar la bóvila quedó un solar muy apetitoso para los constructores. El sector de la construcción, ya en esa época, había dado un salto cualitativo importante. Los edificios que rodean la plaza,  paralelos a la avenida Miraflores y Bóviles, son de la segunda generación que se construyeron en el barrio de La Florida, mucho mejores que los anteriores. Por eso eran comprados por las familias que ya tenían uno anterior y que querían prosperar adquiriendo un  piso en mejores condiciones. La especulación, en aquellos momentos, había llegado a extremos no conocidos y se construían edificios muy altos y de pocos metros cuadrados.

La fuerza del movimiento vecinal

En el terreno donde ahora está situada la plaza se intentó hacer una de estas operaciones especulativas importantes, pero alrededor de 1975, tanto los constructores como las autoridades municipales se encontraron con la oposición de un movimiento vecinal muy importante. La Associació de Veïns de La Florida reivindicaba el espacio como zona verde y que se convirtiera en una plaza. Se produjeron muchas manifestaciones de las que se hizo eco la prensa del momento. En aquellos años el barrio de la Florida ya contaba con unos 50.000 habitantes con una densidad de las más altas de Europa y ninguna zona verde digna de tal nomre.

Finalmente, los vecinos tuvieron que transigir para conseguir el espacio público y se resignaron a la construcción de los edificios que rodean la plaza y que acabaron llamándose la “Nueva Florida”. Al final, el solar se urbanizó en la década de los 80 como plaza, y su remodelación final se llevó a cabo en 1986.

La plaza ha sufrido posteriormente diversas modificaciones y finalmente se ha convertido en un espacio duro al estilo del urbanismo post-moderno. Se construyó en el subsuelo un párking con tres pisos donde caben casi 800 vehículos aparcados, y se perdió para siempre la posibilidad de un parque verde. En 1992 se tuvieron que realizar obras de impermeabilización del aparcamiento para que el agua de lluvia no se filtrara por el techo. Una vez realizado, se volvió a pavimentar con piedra granítica. Al final, la plaza se ha convertido en un espacio de centralidad del barrio, con un buen número de bares y tiendas que convierten la zona en un espacio muy transitado y animado.

En 1988, y dentro del proceso de catalanización de las calles, la plaza pasó a denominarse Plaça de la Llibertat.

Esta plaza, por su carácter central y populoso, ha acogido todo tipo de conciertos, mítines y fiestas. Uno de estos conciertos multitudinarios de los primeros años fue el de Quintín Cabrera, el cantante uruguayo que vivió en España muchos años, en Barcelona y en Madrid, y cuyas letras de sus canciones defendían la lucha obrera y la libertad.

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