Ni aparcamiento ni árbol ni alcorque

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El Pez Dorado. Obra del arquitecto Frank Gehry. Paseo Marítimo Barcelona. Barrio Barceloneta.No han sido muchas, sino muchísimas, las veces que he pasado y he visto lo que me comunica la foto de este artículo. Son meses, quizás llegue al año de observar su abandono.

Antes de hacer la instantánea, que estuve a punto de desistir, me vino a la cabeza la imagen de un archiconocido arquitecto de Canadá, nacido en Toronto, ya de avanzada edad. Se trata de Frank Gehry, 89 años, el autor del Guggenheim de Bilbao.

También muy cerca de Bellvitge, cuando tenía playa, tomando el litoral hacia Badalona, hizo el pez dorado, año 1992. Muchas otras obras, edificios y esculturas avalan su importante caché por  todo el mundo.

 

De él os diré que tiene una arquitectura impactante. Sus trabajos son llevados a cabo con materiales inacabados; edificios que incorporan varias formas geométricas simples, creando una corriente visual entre ellas. Sus diseños no son fáciles de valorar para cualquiera, ya que una buena parte de la calidad de diseño se encuentra en el juego de volúmenes y en los materiales empleados en las fachadas, preferentemente el metal, en todo lo cual sólo un entendido reconoce con perspectiva la armonía y el diseño de sus “estructuras”.

Lo que os cuento es una realidad, un sentimiento profundo. Ver una obra inacabada, con varias formas geométricas, con nada concreto, y con un todo que a la vez es nada, hizo que mi memoria se pusiera en contacto con Frank Gehry.

Estoy seguro de que él no leerá este artículo, pero imagino que le gustaría comparar la foto del artículo con alguna de sus obras. Estamos ante un parking, un alcorque, y un árbol; lo más jocoso de la historia es que no hay parking, no hay árbol  ni hay alcorque. Son una serie de figuras geométricas que intentan alcanzar los objetivos: hay un juego de volúmenes en las alturas y el equilibrio de los refuerzos que amparan a un árbol sesgado. El árbol yace inexistente en forma, pero nos comunica lo que fue y pudo ser.

Por último, el marco para aparcar el coche es un diseño vanguardista. Puede ser  útil para conductores experimentados, para negligentes que no les importe destrozar su vehículo o bien para aquellos arrogantes (o no)  que llegan con su 4×4 y arrasan…

No haber tenido que hacer este artículo hubiera sido la mejor obra de Frank Grey, puesto que él no hubiera hecho esta obra ficticia ni yo este artículo. Pero por ética periodística,  por bien de la comunidad y por moralidad personal, me he tenido que ver en la obligación de hacer esta crónica.

Esta “obra arquitectónica” que pueden llegar a ver cada día miles de personas merece tal efecto. En la isla de este parking en forma de pez, pasan todos los vecinos del barrio de La Ermita.  Lo rodean dos colegios metidos ya en bodas de plata, por los que pasan miles de niños, cientos de papás y mamás con sus vehículos para recoger a los estudiantes; profesores, operarios de la limpieza, guardia urbana, mossos. También tenemos al lado la parroquia de Bellvitge, el Cap médico. A colación,  decir que también pasan los futuros médicos, enfermeros, odontólogos que participan del deleite de la obra, ya que van al campus de la Universidad de Barcelona junto al Hospital de Bellvitge y pasan de camino. ¿Cómo puede ser que nadie haya descubierto la obra arquitectónica? ¿Nadie se había dado cuenta de la escultura?

Pues bien, desde mi perspectiva, he decidido darle un poco de relieve y animarles a visitar el lugar. La dirección es:  Calle Ermita de Bellvitge, número 59.

En esta “escultura” de Gehry  es muy importante comunicar que el marco del alcorque, debido a sus perfiles puntiagudos, pueden hacer daño a cualquier transeúnte del barrio; sobre todo a los más vulnerables, que son los niños y las personas de más edad.

Lo de menos en este caso sería que pueda hacer daño a un coche, aunque tampoco creo que le guste a su propietario, pero se arriesgan; al fin y al cabo es un daño material.  Por último, el árbol… la materia viva. Es toda una incógnita que algún día puede que se llegue a revelar el porqué de su sesgado, en ello está este medio.

Estrella LH
Calle Ermita de Bellvitge número 39. Hospitalet de Llobregat.

Si se fijan el arquitecto ha querido transmitir en su obra la vida en sí misma. La tierra emerge en busca de vida y se revela contra el asfalto, el marco del alcorque malhumorado se desencaja al ver a su compañero, el árbol, totalmente sesgado. Lo cuidó tanto para que siempre estuviera amparado y recogido, que ahora desistió y en su revelación se desencaja gritando sin ser oído.

De mientras la obra sigue ahí, sin definir, recordando cada día más a Frank Gehry y deseando que la dejadez no haga de las suyas (daños personales) y el ayuntamiento o departamento que corresponda se defina: o arregla el espacio, o inaugura una nueva obra de Frank en el barrio

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