El pulsómetro mide las pulsaciones de nuestro corazón. El pulsómetro no salva vidas, pero nos alerta del estado de nuestra salud y permite prevenir ataques al corazón. La sección que iniciamos hoy no contará con validez científica, pero servirá para testar y medir el pulso de la opinión pública. Inauguramos este apartado preguntando por el Plan Director Urbanístico Granvia – Llobregat (PDU), aprovechando que salimos a la calle a hablar sobre el tema, como puede leerse en la primera crónica de Periodisme al carrer.

 

El pasado 19  de julio un grupo de periodistas y no periodistas intentamos reunirnos en el Pirulo, como se llama coloquialmente el ágora que está junto al Instituto de Bellvitge y anexo al Paseo de la baldosa. No fue posible porque coincidió con las obras de acondicionamiento de toda la plaza, esas obras que algunos ya han criticado por la aparición de desperfectos.

Como alternativa, escogimos un rincón del histórico mercado viejo de Bellvitge,  que tantas y tantas batallas y anécdotas ha vivido, acurrucando las fiestas mayores, mítines, eventos… Allí de niños era nuestro lugar de recreo, donde íbamos a hacer compras, donde todo era una gran familia. Hasta hoy nos sirve de marco al mercadillo de los viernes.

Fue aquí el estreno de Periodisme al carrer, una iniciativa de l’Estrella de L’Hospitalet, proyecto de la asociación Foment de la Informació Crítica de L’Hospitalet (FIC LH). Allí estuvimos un grupo de periodistas y ciudadanos para contrastar un proyecto que desde ya hace unos años ha calado en los vecinos de L’Hospitalet y, más concretamente, en los del barrio de Bellvitge: el Plan Director Urbanístico Granvia – Llobregat (PDU). Entre los asistentes había estudiantes, ciudadanos, jóvenes, mayores: abierto a todos, aunque no todos vinieron.

Alrededor de unas cuarenta personas, más los que de pasada ponían orejas y ojos al acontecimiento,  se interesaban por algo que olía a tiempos pretéritos. Me refiero a que, hoy por hoy, es poco usual, diría yo casi nulo, algo tan esencial como el periodismo de antaño. Me refiero a ese periodismo que se cocina en la calle, con la voz del pueblo.Algo que, antes de la nueva era internet, era de lo más normal. Recuerdo ver unidades móviles captando la sensación de los ciudadanos sobre temas de toda índole. En aquellos momentos no existía ni de lejos internet, y mucho menos whatsapp, messenger… Las tecnologías de la información y comunicación eran un ente desconocido a la vez que inimaginable.

Mientras mis compañeros presentaban el evento a los asistentes y con gran decoro escuchaban las diferentes opiniones, al rato me decidí, aún no sé muy bien por qué, a abrir de nuevo ese cajón cerrado. Abrir de nuevo el tesoro de las redes humanas.

Pasaban muchos ciudadanos, observaban nuestro evento con cierta estupefacción. Trataba de descifrar sus miradas. Algunos se paraban y seguían su camino; otros me preguntaban que quién era el famoso que había venido.

A todos les hacía la misma pregunta: ¿sabe qué es el PDU?, ¿qué opinión le merece?, ¿está a favor o en contra?, ¿por qué no un PDU?

La realidad era que alrededor del 95 por ciento desconocía las siglas PDU. Me miraban con cara de interrogación. En el momento en que les decía que era un plan director urbanístico, entonces caían en el quid de la cuestión y muy gustosamente me contestaban afanosamente. Las respuestas eran de lo más variopintas…  Hacían referencia a que era un plan para mejorar las plazas de L’Hospitalet, para sus jardines; en un par de ocasiones me llegaron a decir que se trataba de la obra que se estaba llevando a cabo en el paseo de la Baldosa.

También les preguntaba si sabían lo que era la pista de gel, PDG, y, oh sorpresea, en casi todos los casos sabían de qué se trataba. Entonces procedía a explicar lo que era el PDU, que estábamos allí para tomar el pulso al barrio y ver sus pareceres. Que el PDU era un plan conjunto del Ayuntamiento de L’Hospitalet y la Generalitat para reformar el último tramo de la Gran Vía, la zona de Cal Trabal y parte de la zona industrial que limita con Cornellà.

En ese momento algunas caras cambiaban, sobre todo los más mayores, que reivindicaban, más que hoteles, necesidades básicas tales como residencias para la tercera edad, centros de día, supermercados con precios más competitivos y sobre todo preservar la zona verde.  No faltaron los que nos felicitaban por dar voz a la ciudadanía. Oir eso a un periodista, hace que su esfuerzo por hacer una sociedad un poquito más cívica siga siendo motivación para no desistir. Lo más jocoso era cuando me decían que no estaban de acuerdo con el PDU y yo les decía con valentía: ¿y por qué no? Entonces las miradas me clavaban al suelo y exclamaban  iporque no!, porque nosotros ya luchamos mucho para que en Bellvitge no se hicieran más bloques.

Y en eso estamos. Seguimos trabajando y esperamos retomar el periodismo de antaño. Era aquel que salía más a la calle a romper zapatos, a ir al origen de la noticia, persiguiendo la fuente directa, todo ello en pro de dar una información  directa y prolija. Seguiremos tomando el pulso… a la ciudad, y a lo que se nos proponga. Hemos avanzado tecnológicamente, pero ¿no creen que hace falta contrastar la realidad de la calle? Esa es la comunicación en esencia, lo demás son simples expresiones…

 


 

Con el fin de seguir testando la opinión de los vecinos y vecinas de L’Hospitalet, hemos elaborado una pequeña encuesta sobre el PDU. ¡Esperamos vuestras respuestas!

 

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