Ajuntament de L'H.

 

Crònica de la setmana del 10 de setembre a la ciutat de L’Hospitalet de Llobregat 

No podría empezar esta crónica semanal sin dar la bienvenida a L’Estrella de L’Hospitalet, este medio de comunicación digital e independiente impulsado por periodistas -discúlpeseme- veteranos que tienen mucho que aportar y por savia joven con ganas de gresca. El cóctel perfecto para dar que hablar y, sobre todo, informar y crear conciencia ciudadana en una ciudad hambrienta de información.

Pues eso, que hemos venido a hablar de la ciudad. Dale, pues.

Uno no se adentra en la rutina hasta que sus conciudadanos menores de edad vuelven a clase. En L’Hospitalet, más de 29.000 niños y jóvenes de 3 a 16 años han vuelto a las aulas. Errr, bueno, a ver, realmente una parte de ellos a barracones, como es el caso de los alumnos de l’Escola Ernest Lluch y los de la Paco Candel, que siguen a la espera para tener un edificio. Tras años de culebrón, parece que el proceso de la Ernest Lluch está más avanzado -se está redactando el proyecto de edificio que construirá la Generalitat-, mientras que la Paco Candel está a la espera de que se prepare el concurso para la redacción del proyecto de construcción que llevará a cabo el Ayuntamiento con la aportación económica de la Generalitat. Dos soluciones para un mismo problema, el de los barracones, que arrastra la Generalitat desde hace años y que lleva a preguntarse a los niños cuándo irán a una escuela de verdad. Muchos se han hecho mayores esperando ese momento.

Una promesa. Un puente. Y unos cascotes

El inicio del curso político en la ciudad también ha estado muy relacionado con las infraestructuras. Sobre esto habló el ministro de Fomento José Luis Ábalos la semana pasada en una visita a la ciudad -L’Hospi mola, porque nos han visitado en poco tiempo una retahíla de consellers y ministros que tira de espaldas-, en concreto sobre los avances para el soterramiento de las vías, una cosa parecida durante años al fichaje de Rui Costa por el Barça: cada año se anunciaba, pero nunca llegaba.

Sea como sea, aquella visita no se entendió en todo su significado hasta tres días más tarde. La tarde noche de la Diada, el puente sobre las vías de la calle Ramón Frontera sufrió un leve desprendimiento. La Guardia Urbana cortó el tráfico y hasta allí se desplazó la plana mayor municipal, encabezada por la alcaldesa Marín. Al día siguiente se reabrió la circulación debajo del puente, después de que Adif arreglara el desaguisado. De momento, hizo lo propio con el desaguisado pequeño, que era reparar el puente -y no estamos para jugar con este tema-. Ahora bien, falta por solucionar el desaguisado XL, que es eliminar las vías -N.B: el tramo donde se produjo el desprendimiento, con el proyecto de soterramiento en la mano, tendrá que esperar aún a estar libre de vías-.

Gestos y palabras…

Y hablando de la Diada, la de L’Hospitalet ofreció imágenes curiosas. La ofrenda a Casanova, días después de las declaraciones a los medios del regidor del PDeCAT Jordi Monrós pidiendo a ERC y la CUP conformar una candidatura única independentista en la ciudad -y que de momento, según ha podido saber este periodista, se ha quedado en eso, una declaración a la prensa- reunió a representantes políticos, sindicales y de docenas de entidades de la ciudad, excepto de Ciudadanos, que volvió a dar la espalda a lo que considera algo de lo que se han “apropiado” los independentistas. “No es la Diada de todos”, se justifican desde una formación que ha propuesto más de una vez que se cambie por el día de Sant Jordi.

Quien sí que asistió fue el regidor del PP Pedro Alonso, que pese a llevarse el oro a la pitada más sonora por parte del respetable, se le pudo ver tarareando algún fragmento de Els Segadors. La política municipal nunca deja de sorprender.

Marín, por su parte, hizo plata en la pitada y oro en aplausos, por parte de detractores y partidarios, respectivamente. L’Hospitalet es así. Pueden estar 30 personas manifestándose ante l’Acollidora un lunes a las ocho de la tarde a favor de la libertad de los políticos independentistas presos y a escasos cinco metros haber una mesa de chavales en los veintitantos dedicando ‘Vivas’ a España. Y no pasa nada.

Sin embargo, no siempre es así. No querría acabar mi primer L’Hospitaleando sin recordar que el lunes día 10 un miembro de la CUP de L’Hospitalet y Poble Lliure recibió amenazas de muerte. Sin ser alarmista, corremos el riesgo de asomamos a un abismo en el que las alharacas, palabras y gestos pueden convertirse, esta vez sí, en hechos. Ya sean pintadas amenazadoras, una esvástica, un 155 o excrementos lanzados a la sede local de Ciudadanos, se hace necesario condenar sin ‘peros’ este tipo de acciones.

Políticos como ‘bolets’

Seguimos con visitas VIP. El día 12 la consellera de Empresa Àngels Chacón visitó el Polígono Pedrosa para conocer de primera mano el proyecto de Área 8 para impulsar el 5G, mientras que los consellers Josep Bargalló y Chakir el Homrani, de Educación y Trabajo, visitaron la escuela restaurante El Llindar el día siguiente para inaugurar el curso del programa de nuevas oportunidades para jóvenes. Los recibimientos llegaron a su cúspide el viernes día 14, con la visita de la delegada del gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera, que conoció de primera mano proyectos top como el controvertido Plan de Desarrollo Urbanístico Granvia-Llobregat -quédense a la espera de lo que tenemos preparado sobre esta cuestión- o el soterramiento de las vías del tren. La visita de Cunillera fue también una oda al diálogo y el pacto, que según dijo Marín “forman parte” de la manera de actuar del Ayuntamiento. “El diálogo, el pacto y el acuerdo” ha permitido arrancar “compromisos firmes durante este mandat con el gobierno del estado pero también con la Generalitat”, añadió.

Donde están ya acostumbrados a este desfile de representantes públicos es en Bellvitge con sus fiestas. Una tradición que desde hace años escama a más de un vecino del barrio y que ha vuelto a generar rifirrafes en las redes entre partidos y entidades, que reclaman transparencia en la colocación de las paradas de los partidos para evitar supuestos tratos de favor.

Y hasta aquí el L’Hospitalean2 versión L’Estrella. En una semana, más.

 


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